Guardado en: quejidos y sueños
Pues ya que lolo se ha tomado el placer, el tiempo de responderme de esa forma, aquí entre nos, entre mi narcisismo, entre mi modestia, que no es poca, y la parte aquella que no parece ver ella: o que no pareces ver: trataré de hablar de los recuerdos que parecen, pero no hacen mal.
Dice el tango: (y pongo la versión de Calamaro a tu oído)
Fue tan distinto nuestro amor, y duele comprobar que todo, todo terminó. Qué gran error volverte a ver, para llevarme destrozado el corazón, son mil fantasmas al volver burlándose de mi, las horas de ese muerto…
Olvidar dices, olvidar lo que en uno mismo estuvo dando, entregando atrás, besando una boca de fuego. Olvidar para olvidar, olvidar para seguir jugándose entero. Olvidar letras perdidas, pero no, basta de eso: no olvidar las letras, no olvidar lo que no se debe olvidar. Algo hay alli que no ves, algo hay allí que retrocediendo desde lo que has visto no ves: la fuerza de la nostalgia.
Esa fuerza no por el malestar del Todo tiempo fue mejor… quizá por aquella nostalgia que siendo tiempo pasado se enreda en el tiempo presente, para lo que viene: para ser tiempo de ahora mismo.
Paredón y después… eso es: basta de carreras, basta de decir olvida, cuando no se trata de eso. El recuerdo no debe soltarse tan rápido.
Por aquello de Recordar para volver a pisar.
Olvidar por olvidar, para que venga el tiempo. No, basta de eso: ese tiempo que por descuido se llena de solitarios. Un tiempo que no pertenece a nadie.
Porque quiero esto: porque quiero yo mismo imaginar tal muerte, tal quiebre, tal tiempo a mi manera.
A mi manera, en mi manera diré esto:
…diré que el silencio se aproxima:
hermoso, huele, se husmea en el aire tu silencio.
Y ojala viniera ahora, cuando parece existir tanto ruido.
Ojalá el silencio, fuera el silencio de una luz de almacén.
Quiero volver a alumbrar
lo que he mirado dentro
Lolo: quiero que te des cuenta que me gusta, me place ese tiempo que ahora domino, diciendo esto, y lo otro, diciendo esto no es lo mismo, diciendo ya nunca: diciendo como que no.
Mira lolo que ese tiempo cortado casi con cuchillo, es un tiempo que yO mismo creeé, que yo mismo inventé. Porque nadie más, solo yo hubiera podido hacerlo de tal modo.
Pues sabes lo exagerado que soy: sabes que me gusta decir a pleno pulmón, y con el higado en la mano Te quiero, te amo, te amaré. (De hí mil veces un disco de Calamaro, a uno de Fito).
La ilusión se ha muerto: en cambio la fE sigue. Aquella fe que lo hace parar a uno, y no palidecer. O que me hace a mi…
Sigo hablando de este modo:
… prolongamientos, bestias acorraladas,
los fuegos matutinos, el olor soso de la época,
la música, el bolero, sobre todo el bolero…
Una frase, un vestido, el honor creciente,
un perro muy viejo, sueños de mar.
El pasado, y el amor, son un invento. Y me parece que la nostalgia es un invento… más personAlizado.

