el resto que lo haga don sesto


visita por la puerta de atrás
Agosto 31, 2007, 6:39 am
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sonoro suena el teléfono.

yo - lo estoy esperando hace rato
el otro - hombre qué verguenza!!
yo - ¿dónde está?
el otro - en la embajada de Vietnam
yo - ¿y qué coños hace allá?
el otro - ando detrás de la embajadora
yo - ¿cómo así que anda detrás?
el otro - no vaya a pensar que la visito por atrás
yo - ¿y es que acaso la embajadora no lo merece?
el otro - puede ser, pero no creo que el Sr. Embajador haya destrancado ya la puerta!!!
yo - jajaja, por lo menos habrá un huequito para saber quién llego
el otro - hmm, no lo había pensado
yo - y puede ser que por eso que no le haya abierto la puerta
el otro - ud cree: vieja catre
yo - o puede ser que esté ella antes limpiando un poco
el otro - hmm, tiene razón, hablar con usted siempre me ayuda
yo - para eso están los amigos
el otro - hermano, ah, oiga lo llamo por si hay que tumbar la puerta
yo - dos hombros son más fuertes que uno solo

silencioso cuelgo el teléfono:
yo - y ahora qué es lo que voy a comer
silencio - …..

——
P.D visitar por la puerta de atrás también se dice:
comer dos veces de la misma comida, solo que en mesas distintas

(qué obvio, no)



… aguardar el día que llega
Agosto 29, 2007, 6:40 am
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antes de irme a dormir la cobija se me ha puesto de reproche. Como iba para largo, he decidido responderle.

- ¿piensas en ella?
- Sí, pero pienso sobre todo en lo que habrá de suceder
- Claro, no es normal decirle lo que no debe decirse al principio.
- ¿Y eso es… ?
- No se debe escribir una carta con la siguiente frase repetida muchas veces: aquí te digo lo que no se debe decir; si tenías la sospecha aquí te la corroboro; tienes razón: puedes sospechar…
- ¿es que puede haber otra manera de postularse?
- Puede haber esta manera en que no quedas tan expuesto…
- No le veo problema. Cuántas veces no he venido acá a dormir con la frase Sin freno para el amor.
- Pero eso hace parte de una canción.
- Sí: puedes decir que no soy tan original como aparento.
- Te desvías del tema, como siempre.
- entonces pregunta tú, que yo respondo.
- así no funciona: esto de las preguntas solo funciona cuando debes algo: cuando estás debajo mío. Y no lo estás.
- Será porque eres cobija…
- Ponte serio.
- ok, perdón.
- ¿POr qué piensas en ella?, ¿qué tiene de raro?
- tiene de raro lo que sea aquello hablar de otro modo, estar de otro modo: comportarse distinto.
- ¿es que antes era de otra manera?
- Pues mira que desde hace poco no doy pie con bola cuando chateamos, y eso es porque cai en lo que sea esto de impresionarle, y de darle respuestas brillantes. Una tontería, porque así no funciona
- ¿y entonces cómo funciona?
- funciona cuando supero lo embollado que he estado; mira tú que a mi edad y se me ponen aún los pies fríos: sufro de nervios.
- pero los nervios son un estado aguantable, si es debido al amor.
- mira tú que eso que dices parece una canción de Leonardo Fabio.
- Bueno, pero ellos nunca se equivocan.
- Claro, pero eso no me sirve de nada: yo sí me he equivocado.
- Pero esta semana, y además eso de equivocarse es puro, qué…
- ¿será amor?
- es seguro. Y ella, qué, piensa en ti.
- Uy, le he arrancado la confesión.
- Y qué sigue.
- por hoy dormir, por hoy aguardar el día que llega.
- finalicemos: yo sé que adoras a las mujeres que te han arruinado.
- y las que me arruinarán.
- Mira que suenan las trompetas: eres un cursi, amigo.
- No lo niego, cobija.



malena
Agosto 26, 2007, 6:45 pm
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mujeres que me han susurrrado, sí, susurro, ruego… que no las olvide.

Y sin embargo olvido.

Si digo que no olvidaré, si me piden que no olvide, pero olvido: ¿qué podría ser lo real, lo que permanece?
Esto depende de qué: ¿de nuestra voluntad, del tiempo, del azar? ¿Qué haría especial a esa magdalena, querido Proust, pues si resulta que ello te lleva a recordar, que podrías decir No olvidaré? No olvidas lo que se asienta, ¿pero en este mismo instante acaso podré decir No voy a olvidar?

Tratemos: no te olvidaré.
No olvidaré tu cuerpo al despertar. Lo prometo. (O puede que ya en este mismo instante esté extrañando lo que habrá de suceder).



en apariencia: y con los ojos fijos en el libro.
Agosto 25, 2007, 6:59 am
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El jueves estuve en una de estas noches agradables en la que se ve como cada uno de los escritores, mejor dicho, cada escritor de esa noche de Bogotá39, posee un excelente sentido del humor.
Hubo perlas.

Volpi: finalmente mi padre accedió a dejarme leer algún libro de literatura latinoamericana. El elegido fue Cien Años de Soledad: solo que en italiano.

Roncangliolo: a los ochos años leí Tiburón. Mi padre decía que a esa edad se tenía que leer libros sin muñequitos. Este fue el elegido porque al preguntarle al librero sobre la calidad del mismo, éste le había dicho Es un libro revolucionario.

…………………………………………………………………………………………………………………………………….
y sí hace un mes.

…esta página no es mi cama, no aquí, ningún lugar.

Esta página está aquí para determinar, dondequiera que vaya, lo que está hecho para compartir: la obra, la escritura, una conversación, lo que he cogido al vuelo.
Esta página no es mi cama, no aquí.
La soledad no cambia nada, pero la compañia no es nada si uno no es capaz de acompañar… es cierto, la página va a lugares donde no escribo.
No aquí, por tanto, en todo lugar.



body ART
Agosto 23, 2007, 7:02 am
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M. ha aprendido todo de los libros: excepto a ser buena persona.
Puede ser que esto ponga en aprietos a M. Pues al pregutársele por el lugar hacia el que conduce todo lo que sabe, nos señale a algo, y alguien distinto de él mismo.
Creo que esa es la diferencia entre egotismo, y egoísmo.
Mientras el primero hace referencia solo a sí mismo, sin que esto signifique que puede hablar de sí sin acudir a otros. El egoísmo consumiendo todo, abarcando alrededores, pretende construir un (nuevo) mundo, desde lo que piensa es lo mejor.
Este último puede llamarse también Amor a sí mismo.
La diferencia es fundamental, al menos para mí, porque cada vez que le preguntaba a alguien que se llamaba maestro, que se hacia llamar sabio, del lugar hacia el que pretendía llevar su enseñanza, esto es, acerca de cómo ser buena persona, la respuesta era un cúmulo de datos, y fechas, y lugares comunes.
Es decir: eso no importa, eso no es interesante.
La diferencia ha sido fundamanetal para mí, porque siempre me ha importado ser buena persona. Y en lo que llevo aquí escribiendo eso se llama ser egoísta.
Ser egoísta puede ser el que te ofrezca mi mano, te ofrezca un plato de sopa, o que haga salir el tremendo payaso que llevo por dentro, para estar contigo. En síntesis: para compartir un momento.
Ahora que vuelvo a pensar lo que ha sido, todo lo que ha sucedido desde mi grado en la universidad X., veo, o quiero ver lo que ha sido esto de llevar de otro modo lo que se aprende en los libros.
(Tal vez por eso mismo nunca pude, nunca he podido llevar un trabajo decente: decente en cuanto me dedico a aquello para lo que me preparé).
Me gustan los nombres: esto de dedicarse, de darse un tiempo, un plazo, una tregua, lo llamo morosidad.
En últimas: qué afán puedo tener.
Puede ser que la falta de morosidad sea signo de que no se es buena persona. Y ello no solo significa, de hecho no tiene nada que ver, con maltratar, con ser un diablo con los demás:
doy por supuesto que ser mala persona es aquello de ser tremendamente irresponsable con uno mismo. Con aquel lugar hacia el que pretendemos llevar lo que hemos leído en libros, lo que hemos aprendido en otros, y con otros.
Es distinto el mundo de un egotista, al de un egotista.
Para el primero, quiero decirlo de esta forma, vivir es cuestión de fe, de creencia. En síntesis: de no negarse a determinado tipo de PRESENCIA, sea visible, invisible… (dejo cuidadosamente aquí los puntos suspensivos.)
Para el segundo, ¿yo no sé qué diablos quiere este último?: ese afán por vivir, puede ser un afán por arrastrar a los demás, a casi todos a lo que es su manera de vivir. De allí el aburrimiento, la mala jeta, el complicado estremecimiento de la tecnología, sin que se llegué nunca a saber lo que es ESTREMECERSE.
¿De qué lado estás?

Y vale, estoy con la tecnología, le debo mucho a internet: que vaya que sé manejarla. (El punto es que cada vez van siendo más grandes los teles; cada vez cuesta más la camiseta del futbolista: pero ya casi no hay gambeta…)



mujeres de sal
Agosto 20, 2007, 5:23 pm
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…la escritura me interesa más que la literatura.

Es demasiado fácil entusiasmarse por la obra de un escritor que justo te da en el blanco. Te da en aquello que en el momento presente te agita, te preocupa: no te deja en paz. Y eso para mí antes que la literatura, este oficio de presentación de hechos y de personajes muy bien ordenados, es la escritura. Ese ejercicio paralelo, oculto, ciertamente muy desdeñado por el lector de lectura rápida. Ese ejercicio que rompiendo la escritura de una historia, eso se suele llamar telenovela, busca la complicidad con el lenguaje. Porque suele suceder que de lo que se trata es algo más que aprender algo: cuanto de fijarse en algo; cuanto de olvidarse.
Ciertamente más que un consejo lo que se necesita es un aliento. Algo así como Yo estuve allí también, Hombre que a mi también me despidieron de la puerta… alguna mimada, y ya estuvo. El resto nos toca. En ocasiones el entusiasmo cede el paso a la desilusión; debo agregar que esta clase de desinfle parace formar parte del conjunto. En cuanto a Mario Bellatin luego se dirá. Luego lo diré yo mismo, sin que pueda decir que me di cuenta. (Escribir mucho para estar encima de lo que se escribe. ¿Cuántas páginas ya mismo?)
Eso se suele llamar influencia.

¿Y la literatura ? ¿Qué papel juega en tu vida?
Es algo que he logrado dominar. Antes yo estaba dominado por la pulsión de la escritura, y tenía que escribir un mismo texto 18 horas al día. Lo que aprendí con el tiempo fue a dominar esa pulsión, liberé a mi cuerpo de la escritura y le di un lugar fuera de mí, una forma lógica con características concretas, transmitibles a otros, a un circuito literario, a un lector. Me di cuenta de que la tarea no era buscar inspiracion para escribir, sino justamente lo contrario, lo que debía hacer era escapar de la inspiración para salvarme.



… escritorio busca escritor
Agosto 19, 2007, 10:00 am
Guardado en: don sesto, escribir, quejidos y sueños

Me he vuelto aburrido: cada vez que leo mucho algo pasa con lo que escribo. Es una carga, y lo es sobre todo porque nada de lo que pasa en el papel me gusta. En la conversación la gracia, el encanto chispea. Nada más ponerme delante del bloc de notas para sacar algo recurrente: pufff.
Júzguese…

Tengo que hacerme una idea de esto: por qué nunca he podido hablar de un libro como crítico. Es decir: por qué nunca he podido escribir una reseña. Una formulita fácil que, como en el caso del cereal, se le pegue por detrás a la caja para saber la cantidad de calorías, proteínas, que tiene el producto a consumir.
No sé por qué nunca podré ser un pulido crítico.
Puede ser por esto:

el pedazo de basura más común significa mucho más que la crítica que la denuncia por ser esto.

O puede ser que más bien esté ahí como lector para no sacar la cabeza hacia afuera: cuanto de tratar de meterla como un hombre lento. Sí como un hombre que se da un chance de ir hacia dentro para escuchar su propia voz… Algo así quería decir el día de hoy. No sé si esto es lo que crea, o lo que piense sobre la lectura.
Pero la lectura como un oficio en el que uno más o menos sabe lo que vino después de cerrar el libro; de recorrer la última hoja: de eso ni fu ni fa.

Aunque según lo que veo, y lo que llevo, me veo envuelto en una crítica a los críticos: qué tontería, se pasa de largo, y ya.

me voy a dar cierto plazo: parezco metafísico. Mínimo me faltará comer… por hoy estoy así :(



Bogotá39: este año con mamacitas (en el principio estaba ella!!!!)
Agosto 15, 2007, 1:29 pm
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Ya está aquí. Sentado estiraré mis piernas. Tal vez hable con la de al lado. Pueda que nazca una historia: ya me conozco.
Primero le hablaré de J. G. Vázquez. Mi favorito. Reconozco que no lo he leído, y no por falta de tiempo: es que se me enredaron en el camino unos… Coetzee, Paasilinna, Levrero. ¿Qué se puede hacer? Por ahora: nada; untarme un poco para iniciar la charla con la de al lado. Luego se verá.

Piedepágina les ha pedido un breve texto en el que cada autor cuente libremente el nacimiento de algunas de sus obras. Cada uno dirá En el principio era el Verbo. Junto a la genésis les han pedido fotos no oficiales, inéditas, o una de aquellas con los pantalones en la mano. De hecho: casi podría jurar que más de uno irá a la fiesta a ver a Wendy Guerra. ¡Mamacita!

Iré con mariachi. Le diré a la de al lado que luego la alcanzo.



…por ahora una conciencia cómica (segunda parte)
Agosto 12, 2007, 9:54 am
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Aún no sé si exista una manera en que a un desesperado se le pueda mostrar lo estúpido de su manera de ser triste y achantado. Basta que esa tarea se le dejemos a Dios, eso suena bien.
Estimado desgraciado: no quiero desmentir tu desgracia: solo quiero decirte que si tienes planeado matarte el día miércoles, dejemos el café para el martes.
Por lo pronto: a mí me gusta salirle al toro.

- ¿Qué miro?
- Nada
- el que nada no se ahoga.
- Vale, diantre. Y el que no mira no sale al mar.
- Buena respuesta
- Gracias, me viene ahora eh
- ¿y el resto? ¿termina en algo?
- Lo podemos ir a discutir.
- Cuándo.
- Después de ahora
- Eso. Porque antes no nos conocíamos.

NUnca antes le he confesado a mujer alguna que uno de los deberes, mejor dicho, de los supuestos deberes masculinos según lo que yo digo ser hombre, ser man, un macho, como lo quieran llamar, es la coquetería. Como estoy hablando de esa tarde, en que estuve pensando dónde coño estaba la fresa salvaje, tengo que adecuar el mandamiento al ambiente. Empieza de esta forma.

¡Siguiente escritor!, así nos lo sueltan en la fila. Como ninguno de nosotros sabe a lo que se refiere, seguimos pastando y mascando charla como vacas. Siguiente escritor, sigue el estribillo. El primero pasa: aquél de la mecha larga, ínfimo amigo del dueño de la fábrica de zapatos. Éste me dice que hasta hoy puede traer los papeles, cuánto retraso, pienso, porque justamente anoche le llevaron el computador que había sacado a crédito. De hecho haciendo uso de una billetera nueva, cuántas te apunto me dice el cafre, me muestra una foto en donde se ve feliz junto al tiesto de marca inverosímil.
- este mes me ha ido bien.
- todo por vivir en la Hacienda la Flor, me imagino.
- no, por jugador: me apellidan charrasqueado.
- que qué
- ….
- ¿algo tiene que ver los zapatos que lleva puestos?

Antes de que me pueda adelantar algo más, su amigo se para como un mili, y dice lo que había oido decir, ¡siguiente escritor!, solo que ha puesto la mejor cara de idiota. Esto deber ser paradoja, todo el énfasis en ´mejor cara de idiota´. Y nada más adelantar unos pasos, para enseguida sentarse y empezarle a la coquetería con la que recibe los papeles. Este es de los nuestros, pienso, es imposible no sentirse conmovido por un espectáculo así. Hermanito, le escupo. Y con cara de cómplice le dice a la señorita: yo soy el desviejadero.
Aquí es cuando veo cuanta razón he tenido al mirar el otro lado del tan popular desfacedor de entuertos.
- me presento señorita: mi nombre es el dicharachero.
- teléfono, y nombre cmpleto. Y oficio, por favor.
- ofrezco compañía en el uso, y abuso que puedo ofrecer a las señoritas de bien: y en términos de minería… desvalidas.
- jaja, yo no soy señorita: y se lo puedo demostrar.
- caray, muchísimas gracias. ¿Me agarra de parejo?
- ¿me cuidas bien, chiquitico?
- en mí eso solo es el tapete de bienvenido: que lo de adentrico es más bien grande, y nudoso.
- ¿Y no apresuras en nada el retorno?
- te lo puedo comprobar una vez termines…
- yo encantada…

Y ahora estoy aquí esperándolo para que me siga diciendo.



charles simic vs euclides
Agosto 11, 2007, 5:43 pm
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cuánto no le debo a internet. Y aquí termino, ¿para qué ser redundante?

La silla

Esta silla fue una vez alumna de Euclides.

El libro de sus leyes reposa sobre su asiento.
Las ventanas de la escuela estaban abiertas,
De suerte que el viento volteaba las páginas
Susurando las gloriosas pruebas.

El sol se puso sobre los dorados tejados.
Por todas partes las sombras se alargaron,
Pero Euclides no dijo nada de eso.

(De “Hotel Insomnia”, 1992)

Me aterra la sencillez: el poema nos carga como si fuéramos niños. Lo encontré en un moleskine echado al mar. Por eso agradezco, y no ceso de agradecer la gracia del encuentro. A Iván no le conozco, y ya me hace un regalo.

¡Qué viva!

Más pugilismo aquí.