el resto que lo haga don sesto


los árboles de un psiquiátrico…
Noviembre 29, 2007, 7:14 am
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veo las noticias, hojeo el periódico: estoy en la calle. Me doy un pellizco fuerte, solo para saber que esto es lo real, y lo estoy viviendo. El mundo lo veo clarísimamente, pero si la realidad es esta que toco, que veo, que mascullo, que me aplasta, no la entiendo. Aquello real no lo entiendo.

Tal y como me expreso debería estar internado en un psiquiátrico. Para mí otros son los que tienen la razón; otros los que diferencian claramente el bien de mal. Para mí son otros los que entienden lo que pasa ahí afuera. Para mí nada de esto tiene sentido. Para mí la realidad debe pasarla muy mal, porque veo como la apalean para que entre en los planes de trabajo, familia, y vacaciones. Yo no entiendo nada de eso.

Tal y como actúo debería estar internado en un psiquiátrico. Me tumbo a mirar cómo el viento sigue las líneas de mi corazón. También escurro la baba cuando algo me entusiasma. Y cuando algo, un poema, una canción, sí, sobre todo la música, me abandona al gusto y a la libertad de no saber. ESto lo entiendo. Entiendo el abandono.
Entiendo que abro la boca cuando el mundo que tengo delante me embota, me invita a verlo, a recorrerlo todo. A sentir que formo parte, que es mi casa, y son mis muebles: pero como lo haría un dueño que sabe que eso se termina, que él también se termina, y por eso hay que cuidarlo. Acabo de nacer.

Siempre busco las necesidades, las crisis, las desgracias, tengo maderita para hacerlo. Porque siempre es estando en el propio límite cuando se revela lo que no estaría dispuesto a dar: ninguna renuncia es total. Hay cosas que nunca se debería dejar pasar. Como no quiero dejar pasar el seguir diciendo, el seguir contándolo como si fuera la primera vez.
No doy nada por sentado. Corro para siempre el sillón que se me ofrece. Quiero estar de pie, o bien tumbado. No quiero el sillón académico que se me ofrece. LOs bonos, el descanso. Quiero largarme, y mordisquear todo a mi paso.

Me gustaría escuchar una historia que me conmoviera muchísimo. ¿Se animan? Sería como los guiones que Entrenómadas nos deja de tarea.
Podría empezar con un dibujo que luego se revelará. Algo así,

y esta otra me sabe a debilidad, a fragilidad: a ese gesto que se hace cuando uno está queriendo saber a qué sabe el trozo que se acaba de meter en la boca.

En todo caso: saber a qué sabe es casi decir sabe… a nada. Pues termina uno comparando con algo que estaba antes. Es decir, se reduce…



… una cuestión de monedas
Noviembre 27, 2007, 9:38 am
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hace siglos, cuando el mundo no era tan ancho y ajeno, me presenté al Premio Alfaguara de novela. Mi comentario al salir: vaya, al parecer esto de la literatura es un oficio de viejitos y derrumbados. Simplemente no podían creer que YO fuera a participar. (Aunque ese año no gané, yo me creí campeón. Palmaditas en el lomo, diplomas, y amaneceres en la cintura).

Un fragmento: oh oh oh oh… aunque horrendo y un adefesio fue mi primer hijo. El idiotica me dio alegrias.

En la cocina tuve uno de mis más grandes logros. Una hazaña que ni los más aturdidos de los asistentes de la ONU ha logrado: la paz entre los ángeles y lo demonios. Todo por querer expedir un plato inolvidable en la mesa. No quiero parecer orgulloso, pero solo conmigo las lentejas se volvían un acontecimiento. Es una fiesta que se festeja en los baberos y que se corona en las barbillas manchadas. Es esa receta de las lentejas con tomates amargos y curry el abracadabra capaz de poner en orden las cosas. De atemperar los ánimos. Cierto martes decido invitar tanto a los monstruos como a los lindos. Barro, sacudo, limpio la casa, desalojo el caballo muerto que estorbaba el paso de la puerta y les prohíbo a los perros hacer el amor en la mesa-comedor. No sé la razón, pero llegaron primero los monstruos y hubo que esperar largamente la llega de los lindos. Rápidamente reformulé mi plan y empecé a servirles a los feos primero para que, con el plato en la mesa y la cuchara repleta en la boca, se disminuyera la ira a la vista de los idiotas de los lindos. Iban por el segundo plato cuando cada uno de los monstruos leyó el espanto en la cara del otro al ver la arribada de los lindos. Y claro: éstos llegaron sin presentes para el anfitrión. Se iba a armar jaleo y seguro los cobardes lindos iban a ser azotados. Hasta que moviendo la cuchara de palo en la olla les dije: hey, andobas, ¡hay para todos!… No sé si fue la calidad de la papilla o el soberbio mosto que trajeron los feos o lo que no trajeron los lindos son lindos, pero todo estuvo a pedir de boca. Hasta el cejijunto de Belcebú se avino alegrón y nos regaló a todos una ingente marejada de chistes verdes. Como aquel de: ¿porqué las mujeres siempre ven hasta el final las pelis porno? Porque esperan que se casen los protagonistas. Ni siquiera la Convención del Aguardiente ha podido lograr lo que he logrado hoy: la paz del mundo. Todo por las lentejas con tomates amargos y curry.



will the summer make good…
Noviembre 26, 2007, 7:25 am
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Te echo mucho de menos…. Y a veces puedo continuar sin ti: la vida continúa, a veces no importa cómo. Solo sigue. Se asoma en las esquinas, las dobla, las traza. Y a veces no.

La Casita,

hace meses que no tenía a nadie.
Hace meses nadie venía a tocar mi puerta.
Será porque nunca estaba,
y había dejado dicho que nunca volvería.
Ya estOy: están advertidos

Pueda que luego todo esto se convierta en un sueño para soñar. Per aún no. Paciencia.

- La ilustración tiene su dueña.



ninjas, ¿qué es eso?…
Noviembre 23, 2007, 5:57 pm
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Vaya. Un trabajo decente. Media jornada en el Departamento de Adquisiciones de La Biblioteca Nacional. A pesar de venir envuelto en mucha mierda he aceptado. Creo que me han cogido débil, y fuera de base. Me parece que el de siempre no ha ido a dar la entrevista. Debo aceptar que cuando se me adula soy presa fácil. Que esto de ´mi joven columnista´ me ha vencido.

POr cierto: no sorprenderse si algo de lo que se dice es mentira.



… artes Marciales, ¿y a qué viene?
Noviembre 22, 2007, 10:00 am
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Y a veces en el edificio los vecinos deciden cambiarse de plaza. Hoy gobierna el cascarero, ayer el romántico, el miércoles el hombre práctico: gobierna el seductor, a veces el lelo y el englobado. Y a veces el baboso tiene problemas con el que se la trepa a todo el mundo.

A veces en el del piso donde vive el listo no se escucha nada durante días, y luego todo el edificio tiembla con un ´Pero claro´. Todos nos quedamos esperando que salga de su cuchitril y haga algo. Empezando por remover las letras que por años, décadas, siglos, han estado en su puerta: genio trabajando. Después de este ´Pero claro´ sigue el mismo silencio. Creo que llevo escuchándolo desde que vivo aquí.

Extraño al que se rasca las pelotas y puede comer malas ensaladas sin que le duela la panza. Ese solía estar al mando largas temporadas. Debe ser que hace ratote no sufro en serio. Hasta ahora han sido solo iniciativas: intentos fallidos.
¿Y ahora quién anda al mando? Tendré que consultar a mi confesor.

Añadido: antes de hacer una pregunta tengo mucho que hacer. E incluso si la respuesta es no, ya habré hecho lo suficiente para comerme, con papas y milanesa, el descuadre.
Aún dudo si santiguarme o no. Recuerdo a medias unas palabras que no sé si yo mismo inventé: con qué derecho se interpela al Altísimo siendo uno tan poca cosa. De allí lo de UNA sola palabra

Hmm… creo que las palabras son de Montaigne.



(Este) podría ser el poema que hubiera querido escribir…
Noviembre 21, 2007, 3:55 pm
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- primer intento: aquí

Probablemente ya haya
dicho esto antes.
Probablemente cuando
leas esto ya no me necesites.
Pero no importa: lo diré.
Estás aquí muy dentro.

Te encuentro en mí.
Te encuentro volando
sobre mí.
Porque sin salir te he
encontrado. O porque saliendo
no he ido más allá de ti misma.
¿Me entiendes? ¿Entiendes que
tengo visita?

Probablemente ya haya
dicho esto antes.
Quede con tantas palabras
atoradas, con tantas ganas
de hacer cosas contigo,
que ahora no sé muy bien qué
hacer… contigo. Por ahora:
flotar.

Podrás pensar en la
historia de tren.
Podrás pensar en las historias
que no te he contado.
Me rindo, no tengo prisa.
Podrás pensar cómo es posible
que sin verte me encuentres
en ti misma.
Pero solo tengo idea de
preguntas inútiles.

Tengo que confesarte algo.
Como estas confesiones que se
hacen con la luz apagada,
y en medio del silencio.
Sin embargo se hacen al oído.
Siempre vuelvo a ser niño
cuando vuelvo al silencio.
Siempre vuelvo a ser niño
cuando me quedo quieto.
¿Habías notado alguna vez eso en mi?
Descubro lo que ya existe

Ahora estamos sentados acá.
Ahora estaremos sentados
viéndonos por primera vez:
ojala sea posible.

Añadido de horas después:
y ahorita la nostalgia, el que hubiese podido pasar, el si lo hubiera sabido: este año ha sido el de los desencuentros. De las páginas por llenar después de haber vivido a fondo. Al menos nunca dejo cabos sueltos: yo eso de arrepentirme no lo conozco. Eso es la vida. No ver pasar: yo le meto el dedo para probar. A veces se me olvida santiguarme….



carta que hubiera escrito si me la hubiesen pedido escribir - Uno…
Noviembre 20, 2007, 1:50 pm
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Es hora. No trataré de convencerte. Eso no sirve: pero quiero que me escuches. Poco a poco irán llegando las palabras. Y escuchando las llevarás de la mano: pasarás la calle. Evitarás que se extravíen. Que mueran atropelladas. Les comprarás un sombrero, o un pañuelo por si afuera hace mucho calor. Serás una buena amiga de mis palabras. Porque te buscan, y tu escuchándolas les darás abrigo.

Lo primero será que les digas tu nombre, el número de zapato que calzas: el lugar que prefieres, si izquierda o derecha, cuando te sientas en el bus.
Lo primero que te dirán mis palabras es si confias en ellas, si te reservas algo, y no les dices todo. Porque en extremo curiosas mis palabras te dirán que te quieren conocer. Te dirán luego, atrayéndote hacia ellas, que comparado con lo que te digan las universidades son una porquería.

Les dirás luego que no confíen en tu palabra, en lo que dices, porque vas y vienes: que casi nunca cumples, y que por lo general te esfumas.
Ellas te dirán luego que esto es una aventura, que nadie sabe nada: te dirán luego que simplemente quieren vivir contigo una aventura. Puede ser solo pasar la calle, comprar un dulce. Que no hay necesidad de esfumarse por cosa tan pequeña. Ellas te preguntarán luego si no andas despierta, si duermes abrazada a la almohada: y que si serías tan amable de visitarlas en su casa de vez en cuando.

Te preguntarás luego si esto ha ocurrido: o si te has perdido entre sueños. Si dando un mal paso has entonado un dulce grito pidiendo ayuda. Te preguntarás luego si es posible, si no hay pereza: si es cierto que existen los animales heridos. Pero ya sabrás lo que mis palabras dirán a continuación: también hay canción para un animal herido. Y puede ser que aquello de ´me he perdido´ sea solo girar la palanca de la puerta para el otro lado: y ya estuvo. Salir.
Ellas te dirán luego que lo del animal perdido te lo deben: pero que ellas también a cada rato sienten como su YO cae el piso y se rompe. Se rompe, y nadie puede volverlo a pegar. En tales casos de cuando en cuando, lloran. Está bien llorar.

Y yo, el que se cree dueño de mis palabras, me fiaré de lo que es una derruida imperturbabilidad: no estaría mal ver una silueta acercándose para ir a una simple película.

Adiós, por ahora, futura oyente.



… esto del messenger.
Noviembre 19, 2007, 2:15 pm
Guardado en: episodios, quejidos y sueños, sesto dice no

Se dice que uno pierde su identidad y puede ser cualquiera en este cuadrito que la madre tecnología nos dio. Que nadie se cohibe, y va soltando cosas que de frente nunca se dirían. Opino lo contrario: lo que me cohibe es ver una PANTALLa y no a la PERSONa. Está bien: te conozco, me conoces. Me haces compañía.
Pero a veces quisiera sentir tu debilidad: me gustaría ver la cara que estás haciendo cuando digo algo. Sé que existen cámaras, y todo el rollo futbolístico. ¿Pero y dónde está la gracia de ver si no se puede tocar?
¿Cómo hacer un silencio por el messenger?: es imposible. No solo es no poner palabra tras palabra. No es eso: un silencio también se hace. Los espacios, los silencios todos sabemos lo necesarios que son en charlas animadas. Se dejan caer las palabras: se saborea y se paladea el efecto de algo gracioso. Etc.
Y peor aún cuando yo mismo quiero ver de OTRa forma: cuando quiero darme a conocer.

Está claro que no sirve que yo esté intentando echar un cable, un HOLa digamos, y que al otro lado… pero qué demonios pasa al otro lado. Nos falta el lector del pensamiento en el chat: uno mide, sopesa, por una mirada, por la manera de sonreir.. pero en esto. Vaya: es imposible.
Se supone que uno desea ser otro, y que EN esto se consigue. Pero a mi no me gusta: prefiero alzar la mano, así la camiseta esté rota, y es más; prefiero que me distingas por llevarla rota, y no por aquello que ves de mi en un cuadrito. Es muy fácil hacer trampa, y equivocarse. En cambio el pedazo de tela que lleve hoy que te hablo… queda en la memoria poética.

Quiero terminar de este modo,

poco después de que se apagara la luz del chat… no así, no; de pronto así: cuando estoy desconectado y te veo en línea siento que puede iniciar una nueva charla. Confudiendo, y volviéndonos cada vez más locos. Pero a veces de tanto despojar, de tanto pasar revista a tus motivos y a los míos, nos hemos ido despojando de todo valor a los ojos del otro: ¿y qué se consigue? Pasarla bien, y acompañar al otro. Pero no es suficiente.

A veces mi cuerpo, mi cuerpo que te quiere, o mi cuerpo que te busca, o mi cuerpo que simplemente te sabe amigo tuyo, de tu cuerpo, de ese cuerpo en la otra línea, también al frente: mi cuerpo a veces no resiste y quisiera hacer lo más común, lo de siempre: respirar y andar. Mi cuerpo ya no resiste mucho y a veces solo él quisiera abrazarte.
Y como yo soy también mi cuerpo, a veces lo que quiero es un abrazo: y sanseacabó. No quiero ni palabras, ni emoticones. Quiero tibieza, y ni siquiera la última tibieza. Porque es pensarlo un poco para saber que existen mucha clases de tibieza… tal vez la tercera, digamos, la tibieza del abrazo, la tibieza de la cercanía: la tibieza como un fuerza natural más. (A veces te quisiera abrazar tanto para que te quedaras callada, y me hicieras callar. Algo así…)
Y entonces yo dejaria de hacer estas simples declaraciones, que son algo así como exposiciones para hacer mover las cosas, para provocar una erupción, o un derrumbe, y abrazada al lado mío te podrá decir como una musiquilla a tu oído: di que me extrañas, di que me quieres saludar… di que me piensas, y me has querido escribir empezando con la palabra más tonta: hola, me has hecho falta. Porque yo sé q asi sea más poquito, en una tacita más pequeña, yo te hago falta.

E incluso ahora que esto queda escrito, que queda en el aire para ser leído por cualquiera: pierde su vigor, su sabor de palabra cuando detrás de ella hay un hombre. No sé: creo que hay cosas que deben leerse en voz alta. Creo que solo se llegan a entender de tal modo.



lo que importa, anda y respira…
Noviembre 18, 2007, 6:38 am
Guardado en: don sesto, episodios, escribir, quejidos y sueños

Entonces odoricé y planché mi vestido. ¿La necesidad? Entrega de premios literarios.

Siempre he intentado trabajar, tampoco, cierto es, que me la pase trabajando, en aquello que nada tiene que ver con lo que adoro, en lo que creo, y que amo: la palabra.

Espero no importe decir que no me va muy bien el evangelio de la inercia, qué digo, del trabajo. No me va muy bien lo que pueda ser un adulto responsable capaz de elegir a otro para que lo mal gobierne. Espero no importe el que diga que no me va muy bien el que el estado de cosas llamado vida se encuentre tan politizado.
Podría decirse que estoy en contra de cada decisión que el ´animal racional´ ha tomado. Para mí lo menos ´razonable´ es aquello de medir, comparar, equiparar. (Saber es poder… para en seguida añadir: poder es acumulación. Poder es máquina). Estimo lo ´razonable´, muy poco la razón. Para mí el cuerpo no es un cárcel del alma. No creo en esta lucha corazón/mente. En cambio creo en un ´buen uso´ del cuerpo.
Ello lo llamo SEntir: no cortar en pedazos.

Esta digresión para en seguida tomar la otra palabra: la mía. La que finalmente debe importar. No porque YO la diga: porque es la que cualquiera puede usar.

- ¿Por qué escribo? Me gustaría dar una idea fija; algo así como deslizar mi brazo por la cintura de un ser querido… pero se me ocurre solo esto: creo en los actos de amor. Escribir, para mí, es un acto de amor.
Porque amo la palabra la he seguido durante un largo tiempo. Es cierto, he tenido de siempre la agilidad de la palabra. Pero me quedaría en algo así como un escribidor de etiquetas de vino, si no trabajo en ello. Si no me disciplino en ello. Por último: si no CREO en que puedo ser alguien modestamente bueno con la palabra.

Y escuchar a ESTOS ´seres consagrados´: ¿pero quién lo dice? ¿Lo dice el que hayan publicado uno, dos, tres mil libros? Para mí un consagrado es aquel que le habla directamente a mi corazón: no a mi voluntad de sobresalir, de estirar el cogote para que me vean. De ser un sobrador.
Consagrado es para mi aquel que me conmueve sin que realmente me enseñe mucho. Es el contacto que tengo con un consagrado lo que me convierte en mejor hombre. En alguien que empuja con el hombro para abrir las puertas. Las únicas.

Y escuchar a ESTOS ´seres consagrados´ como si su actuación quisiese llamar la atención de un juez, la postulación de un Oscar. Y escuchar lo que dicen estos consagrados de lo que debe ser consagrado, me parte el alma. Me duele mucho el que lo que menos esté presente en la gente que se ´dedica´ a la poesía sea, aja, ella misma.
Excepto la participación del público menor de 18 años, no tuve ocasión de reír verdaderamente. O aunque sea soltar un Pero qué bueno está.

Esta poesía consagrada tan de mentiras, tan forzada, como queriendo hablar no de las ´simples´ cosas que pasan: aduciendo cualquier circunstancia para un tonto lujo de léxico, de palabras. De placeres nunca antes vistos por humano alguno.
Esta poesía tan aburrida: tan ´dolorosa´ porque las palabras no alcanzan a describir completamente. Es mentira; a estos poetas les sobra la palabra: les viene a la boca igual que babas. Para mí el problema es que no no viven a través de la poesía aquello que es importante.
- Y esa Es la diferencia entre ESTOs, ESOs, y Yo.

El poema anterior lo escribi sin corregir nada, y de un solo tirón. Para mí fue posible porque lo CREí posible. Porque para mí era importante escribirlo, y que alguien lo supiera… déjame amarte en vida. Y aunque crea que no necesariamente se debe vivir lo que se escribe: por lo menos se hace el intento. El COMO SI… (Si no yo mismo, que lo haga DON SESTo).

No digo que mi palabra sea la mejor, sea perfecta: al menos tomo el chance de equivocarme en palabras como lo haría yo mismo en vida. Punto más para decir: por eso lo que escribo es imperfecto. Es humano.

Me hubiera quedado en mi casa escuchando a Silvio Rodríguez. (Y no es que sea un hincha furibundo).

P.d. Querida Yo: te dejo aquí la nota colgada. Espero estés bien… ojala bien planchadita y olorosa: nada arrugada y triste. (Te he comprado un esmalte para las uñas…)



… si lo llegara a hacer
Noviembre 15, 2007, 11:50 am
Guardado en: cancionero, escribir, quejidos y sueños

- segundo intento: aquí

Me gustaria escribir un poema
con estas palabras:
antes de que mi cuerpo
se vuelva polvo
déjame amarte en vida.
Sería un poema sencillo,
sin palabras difíciles.
Cualquiera lo podría poner
como adorno en la nevera.
Dejarlo allí sostenido
con un imán.

Si lo llegara a escribir,
no propondría nada.
No estaría a favor o
en contra de un bando.
Si lo llegara a escribir,
empezaría a escribirlo
por las frases de una canción
hace poco escuchada.
Si lo llegara a escribir,
puede ser hoy mismo,
no hablaría de ascos,
de libros amontonados en
una estanteria.
Si lo llegara a escribir,
hablaría de mí y de lo
que me pasa.
Nadie podría llevarme la
contraria, volver evangelio
mis palabras. Porque ya lo
he perdido todo.
Si lo llegara a escribir trataría
de convencerme de que alguna
vez he vivido.
No sería un poema triste,
un aborto andante.

Lo primero que diría en el poema
seria esto… te encuentro
en mi. Soy yo en palabras.
Eres tu en mis palabras
Frases dejadas así. Aquí.
Y ahora: que nadie haga daño
a nadie. O que si se hace,
que sea un daño placentero.
No uno doloroso.

Todo esto lo diría en un poema.
Más adelante averiguaré
si puedo escribirlo.
Por ahora: déjame amarte
en vida. (Prometo no dar
tantos ladridos).

Caifanes - Miedo