el resto que lo haga don sesto


aquí me siento (ego, ego)…
diciembre 31, 2007, 6:45 am
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Se confiere ley a una
creación tan viva.
Se escucha….

Sí, se escucha. Escucho lo que viene de tan profundo. De tan adentro. Y a veces se me agota la paciencia de tanto esperar,

eres grande y amable tierra:
abres la llave cuando tengo sed.
En la debilidad me ofreces un cuadrado
para echar una carta al buzón.

Y yo quiero hacer lo mismo; ser amable con ella. Ser tierra, pez y agua. Ser fuente, y que sobre mis aguas haya más de un barril. Ya he prometido ser aún más raro el año que viene. ¿Mi deseo, deseo que prorrumpe y viene? Que cada uno no mate, no ahogue sus mejores impulsos.

Hacer lo que se me antoja,
hacer lo que quiero hacer.
Haré lo que se me antoje:
lo que realmente quiero hacer.
Hacer lo que me hace sentir
más auténtico y libre.

No intentes adivinar
una respuesta absurda.
Pues yo estaré mirano
así no tenga ojos.
Yo estaré llevando
el paraguas
debajo del brazo,
para quien también
me mire.

Quiero amar,
pero no esclavizar.
Quiero crear,
crear un amor,
pero no a costa
de los demás.
No quiero tener árbol
genealógico.
Y porque se me antoja,
ya no tengo historia.

- FELIZ AÑO. Que cada uno vuelva a dormir para que dormidos me vuelvan a conocer. Que cada uno duerma para que todo sea nuevo. Todo renazca, y existan añadidos.

Los dejo con una de mis bandas de rock favoritas. De forma reciente han sacado un trabajo que se llama ´Magic Potion´. Pero les dejo una canción del trabajo ´Thickfreakness´ del 2003. Buen viaje. Buen amor. Buena vibra….

The Black Keys – Have Love Will Travel


El amor respira y anda, se levanta y late. El amor hace mover, y como decía Aristóteles: la vida es movimento. Así que quien no se levanta, anda, late, se mueve… descanse en paz.

Y esta última: esta última es para ti. Nada sigue igual.

Miguelito Cuní/Chapotin – Convergencia




… pájaros
diciembre 27, 2007, 11:33 am
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No soy crítico de arte. Me abandono al placer de lo que me va, de lo que viene. De lo que me gusta, y es un asalto a los sentidos. No solo a los cinco. También aquel que nos acusa de ser un Yo por todas partes. Es decir, arte también es para mí lo que me fuerza, me obliga a reiventarme… por todas partes. Paso a demostrarlo.

El arte es, para mi, sexo. Sexo explícito. Son fuentes llenas, palabras ininteligibles: campos recién regados. Flores lejanas, y equívocas. Ese es mi arte, el arte que veo: el arte que me espera para anegar mi cuerpo como si fuera la primera noche. Arte es cara de placer, de erotismo, sin que exista un periodo histórico de descanso.

Hace un tiempo fui, como quien no quiere la cosa, debo decirlo, de visita a la llamada Manzana de la Cultura aquí en Bogotá. La exposición: Arquitectura del Sonido de Ana Laura Aláez. Fuimos… (Debo ser más claro). Fui con C. (Sí, es ella a quien extraño de esa forma en que pareciera estar hablándole a la posteridad. Su recuerdo cae como lluvia sobre las tejas, mientras la nostalgia lanza sus notas debajo de mi puerta. Ella vive ahora en Valencia, España. Etc…)
Nota al Margen: he descubierto que así uno se esfuerce en ser lo más sincero, se esfuerce uno en ser lo más detallado con las intimidades, siempre se quedan en la oscuridad cosas reveladoras. No hay problema en hablar tanto.

No me he perdido. Continúo.
Arquitectura del sonido tenia esto de envolvente: pero como si fueran lágrimas. Me explico. Algo existe en las lágrimas que no dejan sino de atraer, de apaciguar por algo más que su chorrear. Ver llorar es fascinante, no solo por las lágrimas que inundan los oidos, los labios: es porque hay allí un errabundeo. Sensible, y no de sensiblería. Hablo de las lágrimas que se sueltan por alegría. Por supuesto.

Errabundear, llorar, porque así se trata de parar no se puede. Me gusta esto excesivo. Y puede que ni siquiera sea ese el sentido de la exposición.
Erranbundear, sí, llorar. Porque viendo, porque escuchando los sonidos no dejan de articularse palabras ininteligibles.¿Y el sexo? Bueno, tomo la licencia de no ser el comisario, el curador de la exposición: de ser uno más que ve y habla. Y divaga. Ir allí, ir allí acompañado fue como la primera noche. Fue el equivoco de la primera noche.

Colgado de la pared. Dibujado en la pared hay un vídeo en el que Ana Laura hace de modelo a formar. Modelo para armar. Vueltas y vueltas. Como un idolo hecho a barro de tanto girar sobre su base. Eso ni me importa el sentido, para ser sincero. Con lo que no pude, lo que me invadió: me rebasó la cara de placer de la modelo. (Ver es un futuro tocar).

De ahí la primera noche: primer momento en el que uno se da cuenta, en el que el hecho deseo se define como el que nos constituye. Deseo. (Deseo exaltado, deseo de salida. Deseo, ardor. Lenguaje amoroso. Pero también deseo inflado y pleno. Deseo, semen. Ríos que corren por los muslos).

No solo, acompañado. Lo más fuerte que se pueda agarro una mano. La mano pertenece a un cuerpo: y el cuerpo cede a la presión de una sangre que ha dejado de estar, que nunca fue tibia. Un VÁMONOS sale varias veces de mi boca. Boca que es mia.

Boca que se levanta articulando palabras incomprensibles para quien no lo siente ascender esa colina de los poros, y las secreciones. TE DESEO…

LCD Soundsystem – Too Much Love




redactar página nueva…
diciembre 24, 2007, 6:50 am
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Sí, aún estoy. Seguro. He recibido el suficiente corrientazo de la gripe como para no pasar por acá: también para no ir de visita.

Torpemente hago la tarea, y cuelgo un vídeo de una mis bandas favoritas. Mùm. Lo que causa en mí su música es similar a un retroceso: como puede ser el mirar atrás. Hacia aquella época en que el mundo no era más grande que la palma de mi mano. O era tan grande como para pretender encerrarlo en mi puño. Mejor así.

Música electrónica con espíritu lullaby. Personajes tiernos con bufanda: lentos sonidos infantiles llenos de teclados y efectos modernos. No importa si se pregunta si se puede cantar: cuando el mundo era menos ajeno tal pregunta sobraba. Lo importante era cantar: bailar alrededor del inmundo cádaver de un pájaro recién descubierto. Para mi eso es lo tierno, esa es la infancia. No cantar bien: querer hacerlo. Eso basta para mí.

Felices Navidades: y buen sexo… no se olvide que si Dios se hubiera guardado temprano no hubiera existido este tiempo. Peinado y reluciente salió de visita: fecundó a Maria.

Mùm – Weeping Rock



eclipse…
diciembre 19, 2007, 11:32 am
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Y enseguida reaparece: la impaciencia y el desespero. Pero es normal: el camino es largo y díficil. Así que tendría que apuntar algo más: concentración.

Uno – Llevo mi tiempo explorando la expresión ¨manos desnudas¨. Todo lo que lleva. Lo que arrastra. Lo que deja ver, antes de que el viento venga apagar la vela. ¨Manos desnudas¨, antes de que nos perdamos. Antes de perder la inocencia. Hay que desaprender. (Entre a-prender y apagar hay un juego de palabras muy bueno…)

¨Manos desnudas¨ Para reinventar. Para seguir en el camino. Sí, camino: ese es mi vacío. Elegir un camino, para continuarlo. Para allanarlo, antes de que las charlas de viejo maestro se pierdan en la noche.

Escribo, leo para llenar un vacío hecho de ausencias. ¨Manos desnudas¨. Como las novelas que eran algo más que palabras y hechos concantenados. Como si fuera posible hacer un hecho: ubicarlo uno al lado del otro.
Yo creo que la literatura sigue educando en TAl sentido. Sigue proporcionándonos caminos. En vez de cerrar puertas, las abre. Al menos eso CREO.

Dos – La calle. De nuevo el movimiento sin pérdidas ni ausencias. Solo el moverse, el deambular. De ida y de vuelta. Sin paga. Flitear y divagar. Y no sabes las ganas que tengo de verte al voltear la esquina. Ahora de vuelta, y sin regreso. Ahora pronto la esquina para echar de menos la gana de verte de nuevo. Colores, aromas: nubes que anuncian lluvias pasajeras. Pasos: portales cruzados. Canciones, boleros susurrados al oído. Descripciones de quien estuvo aquí.

Descripciones de quien ahora está aquí. Juego. Miedo.

No creo que sea único.
No creo en los únicos.
Creo en lo que uno elige,
y vuelve único.
Creo en la materia,
y tanto mejor cuando
deseo algo más.
Y tanto peor si dejo
un poema pegado a la nevera
con un imán.
Y tanto peor si digo que este
puede ser un poema
colgado como un adorno.

no sigue igual…



despertar…
diciembre 16, 2007, 2:09 pm
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Ahí está la canción. No TAL: ESTA canción.

Tito Rodíguez – Cómo


Ni siquiera importa lo que ha pasado, y pasa en, y sobre mi. El hecho es lo que le ocurre al mundo cuando ya no estás. Cuando te has ido. Me parece enorme. El mundo, el estado de cosas se va desmoronando, porque no estás.

Trato de decir algo. Trato de empezar hablando de la memoria, y del pasado. Lo más díficil es tratar de no imponerme. De dejar que el mundo piense esto, Cómo imaginar.

Y ahora estoy yo aquí. Todo empieza así: el pasado me expulsa de su boca. Pero yo quiero permanecer encerrado en ella. Tibio, encerrado. Y yo ahora estoy aquí, un nuevo fantasma. Otro fantasma que puebla una casa para siempre. Ayer me levanté: hoy vuelvo atrás. Otra realidad expulsada. Por quién.

Dejar de imponerse no es fácil. Siempre hay UNO, hay ALGUIEN que recuerda. Sin embargo, me FASCINA tal ánimo del mundo: que se vuelva extraño para sí mismo.

- Cómo pretender ésta realidad… ¿Qué clase de pregunta es esa?



… englobado
diciembre 13, 2007, 2:06 pm
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Sentirse un extraño en el cuerpo. Ser mi hijo, y mi padre al mismo tiempo. Probar, paladear El Principio: ver que no tiene nada que ofrecer. Sentir que cualquier día es viernes.

El séptimo día descansaban; es decir se ponían sus mejores ropas, enganchaban el caballo al carro y conducían hasta una iglesia rural donde, sentados sobre bancos de respaldo vertical y desprovistos de almohadones, contemplaban pasivamente al predicador que paseaba frente a ellos de un lado a otro, buscando nuevos modos de convencerlos de que vívían en pecado.

Más adelante,

Si hacia lo que debería hacer, que no era no volver por allí, Clarence se preguntaría por qué. Y ella también. La idea de que ella pensase en él por cualquier razón le agradaba enormemente. El pensaba en ella a todas horas. Las vacas intuían que no era consciente de lo que estaba haciendo y volvían la cabeza cuando sus yugos se lo permitían, mirándolo gravemente.

(¨Adiós. Hasta Mañana. William Maxwell¨)

En un momento todo cambia. En un momento todo se ve claro: luego se vuelve a oscurecer. Pero si cuenta uno con suerte, con un poco de sordera, algo queda. Algo parece eclipsarse. La alusión y el sueño se vuelven poco rivales.

Más ejercicios de nariz,

eres mi única,
hueles a fuco,
a arena, a sexo
levantado.

Cuerpo de mujer,
soledad entre otros
solitarios.
Cómo te olvido

manos desnudas..

Cat Power – The Greatest




Damián Tabarovsky: de nuevo la pregunta por la literatura…
diciembre 13, 2007, 5:35 am
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Como es mayorcito, no necesita que nadie lo defienda. Tal vez este sea solo una entrada de bombo y platillo: para irme acercando. Porque, lo digo sanamente, no he leído uno solo de sus libros.

Cada entrevista, cada renglón que leo de «el francotirador», me lo hace más familiar. Como si alguien le hubiera soplado en la oreja lo que yo mismo creo: lo que es para mí la literatura. Pero no como un refugio de fuentes, o de límites. Lo que es un ejercicio. Lo que es el riesgo, la innovación. Lo que es el desagrado.
- Mi fórmula: literatura no es solo lo que siempre ha sido literatura.

POr ciertos requisitos de los que torpemente he hablado, cada vez que leo, cada vez que me intereso por un autor exclamo: esto huele rarísimo. Me encanta.

Nada mejor que un lector ingenuo, pero no clausurado. Es decir, aquel abierto a la búsqueda, y al asombro. La literatura es para mi un viaje, una exploración. Un descubrimiento. No leo, a veces vuelvo sobre la escritura, solo para que se me ame más. Leo, y trato de escribir, para debilitar las bases que sostienen mi ser: y luego empezar de nuevo.

–¿En su concepción el problema residiría en que la literatura y el arte nunca buscan la eficiencia?
–Sí, yo los concibo como diletantes, ineficientes. El escritor o el intelectual son figuras sospechosas porque son diletantes, ineficientes, torpes. Me interesa la inmadurez literaria, como escritor quiero poner a la ineficiencia en el centro de la literatura. Aquellos escritores con quienes comparto la crítica política ideológica al menemismo y a la época son los que llevan la crisis al corazón de su literatura, porque cuando General Motors hace marketing, está mal, pero cuando ellos lo hacen desde una editorial es porque simplemente un libro se acerca al lector. Acá hay una línea de continuidad que es interesante desmontar. Esa influencia del marketing llegó a los textos, por eso se convirtieron en complacientes y lo que se valora es eso: que los cuentos tengan introducción, desarrollo y conclusión, que no se experimente, que no se innove.

Perfecto. No hago sino acordarme de lo que decía Miller de Thomas Mann: un ladrillero.

He dicho desagrado. Lo he dejado en el mismo párrafo que el riesgo, y la innovación. El desagrado es levantarse de la silla y señalar. Como una suerte de Oráculo de Delfos. Desagrado es levantarse y empezar de nuevo. Desagrado es poner entre paréntesis y dudar. Y lo primero que se pregunta esta clase de literatura es qué es literatura. No es matar el niño en la cuna: es preguntar por la posibilidad. Tal vez suene añeja la pregunta kantiana, pero es algo así: ¿qué significa orientarse en el pensamiento? Es decir, aún es posible orientarse, qué es orientarse: qué es pensamiento. Quién piensa, etc.

Una de las tantas figuras del libro más leído del mundo fue uno de los mayores desagradadores. Jesús. Hizo lo que creía conveniente.
Ejemplo enorme, y ciertamente exagerado. Mejor así: aas preguntas aún están para ser respondidas, no acalladas. Si no espondidas, al menos polemizadas. Y esto lo hace, según Damián, la digresión.

Pero ahora que me acuerdo, nuevo ejercicio, ¿por qué no lo llamamos genealogía? Genealogía, ese estupendo método de Nietzsche. Ese hermoso libro sobre el método de Nietzsche de Foucault.
- Eso como para reincidir: antes de soñar, hay que OLER.



… Dandelion: por mark milgard
diciembre 11, 2007, 3:51 pm
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Conquistar y crecer. Elegir, retomar, y deshechar. Crecer: aceptar nuestra propia impotencia, nuestra indiferencia; también nuestra fe.

Dandelion. No es esta una sinopsis, ni siquiera una tabla de calorías y carbohidratos. Es lo que me ha quedado después de repetidas veces ver la ópera prima de Mark Milgard.

Un pueblo. Hectáreas y hectáreas de pastizales. Para que cualquiera deje colar el sol entre los dedos. Para que el viento lo haga moverse. Porque el prado, el pasto es uno más de los personajes de esta película. Y a su lado se encuentra su sosía: el movimiento. Crecer, y cortar lo sobrante. El vívido movimiento orgánico: la biología.

A través de una sencilla historia de amor el director nos muestra la lenta y dolorosa redención de su protagonista. Y sin embargo es este poder de sugestión, de fortaleza el que a mi me ganó. ¿Por qué?

Existe una bella frase de Gombrowicz en su Diario: «No sé quién soy, pero sufro cuando me deforman, eso es todo» Y ese no saber toma el viaje hacia la cárcel, por un crimen que no cometió, me encanta la frase: lo cometió su padre.

Está claro: la película muestra cómo todos las personas responsables y respetables de este pueblo sufren un vicio: creer que es el tiempo, y el tener una casa, y un carro, y una educación universitaria, lo que trae la madurez. No es así: la trae el lento ejercicio del retiro. Del viaje. Lo llamaría de este modo: el rito de paso. De la adolescencia, a la mayoría de edad.

Digo mayoría de edad, no digo adultez. La adultez suena a madera rancia. Mayoría de edad, pregunta básica, es pensar por sí mismo, actuar por sí mismo: ser autor, y actor.

De Dandelion han dicho que es excesiva y poco creible: menos mal. El amor, la redención, el viaje, el paso, son verdaderamente increibles. El mundo del creyente es distinto del no creyente. Es así.

«No todo es una mierda.» Es mi comentario final. Es lo que dice ella: como para poner un orden a la vida.

Siempre pienso que todas las cosas que vivo y siento son una tontería. Pero es mi problema, no de las cosas. Me falta mi cárcel.

Dandelion: cuántas cosas no pasaron después. (Prometo decir algo más sobre la película la próxima vez. Aunque ciertamente sería preferible la elegancia y el dominio de Sir Alfred.)



smell memory…
diciembre 10, 2007, 12:11 pm
Archivado en: don sesto, escribir

mi abuela no me la cree. No me cree que es un problema para mi el olor. Que para mi es un problema serio el llamado ´humor´ de la persona. Humor es aquello que despide y saca el cuerpo. Humor es lo que huele a uno. La marca, la franja.

- Será difícil casarte
- sí, señora. No lo dudo.

Para mi oler, antes que ver.
Y al leer: para mi las imágenes, antes que las descripciones: el juego de lo que se va dejando. El rastro.
Y al escribir… te busco, como busco lo que encontré alguna vez en mi pasado. Te busco, para dejarte ir. Te busco como el que no huele nada en una ruina hospitalaria.
Y al mirar… miro lo que me da placer. Placer que no se convierte en un vicio. Y placer que no renuncia al simple gesto de lavarse

mi abuela no me la cree: no puedo estar con quien huele ´FEO´. REspirar aire sano es lo que quiero hoy, y pasado mañana.

- más olores: aquí.



…lecturas necesarias: Henry Miller
diciembre 9, 2007, 2:23 pm
Archivado en: episodios, escribir, quejidos y sueños

precisamente hablando de la mili se me da por pensar el momento en quise ser algo que no era: o por lo menos algo. Fue solo un instante: un repliegue. Una iluminación.

Feria del Libro. Algo había escuchado de Henry; un tipo obsceno, y simpático. Sobre sus libros: un total chitón. Con unos pesos en el bolsillo salté la reja, que no iba a desperdiciar mi dinero pagando entrada. Llovía. Llovía mucho: los compra libros gesticulaban como sonámbulos. No sé cómo en este país se lee poco, si estas ferias son un éxito. Pero es sencillo: la mayoría llena las salas, los pabellones, porque es un deber hacerlo. Es un deber leer, tener una opinión brillante. ES un deber ser obediente. Y ese es precisamente lo que me acercó a MIller: un momento de intimidad que me ganó. De los escritores, no; es el escritor más honesto que haya leído.

un estilo salvaje, brutal, animal, erótico, pornográfico, directo: y hermosamente literario. Todo eso mientras fuera llovía, el mundo seguía sus revoluciones, y yo parado, rodeado de cachetes, con los 17 años, lleno de fatiga: lleno de desesperanza. Me habia pasado por encima la maquinaria. Pero con este señor, con Val, con Alf, con Henry descubrí lo que quería ser: indestructible. Un ganoso.

¿Te imaginas lo que habrá sido que hace más de 70 años al abrir el libro se leyera esto?

Por la noche, cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estará ahora aquel cálido coño tuyo, aquellas gruesas y pesadas ligas, aquellos muslos suaves y turgentes? Tengo un hueso en la picha de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño, Tania, hinchado de semen. Te voy a enviar a casa con tu Sylvester con dolor en el vientre y la matriz vuelta del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Disparo dardos ardientes a tus entrañas, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más anchas las orillas. He alisado las arrugas. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara a través de tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño y los pegaré a la barbilla de Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco…

Ser alguien que no debe, sino que ama. ¡Qué descubrimiento!
(Termina ahora, pero otro la contara).




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