el resto que lo haga don sesto


papel para envolver
Febrero 29, 2008, 8:33 am
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Llevo alrededor de un año empleando la mayor parte del tiempo escribiendo, o tratando, mejor, de escribir poesía. Estoy exhausto. Escribir, tratar, mejor, de escribir poesía es fatigante: por lo difícil, por lo poco amable que es el verso. Veo como los poetas se enferman, enloquecen: enfrentarse al papel para poner un verso… no nunca lo pones, nunca lo eliges, tampoco viene: tienes que ir a cazarlo, a atraparlo, y en esa aventura el espíritu comienza a agotarse. No es nada bonito y de muñecos escribir poesía. Es un oficio peligroso. Solo cuando paso a la prosa siento que puedo divertirme, que puedo hacer y deshacer sin problema. En cambio con la poesía todos los días es una nueva prubea de supervivencia en la que hoy se prueba el valor de lo hecho ayer, y como la gran mayoría no vale nada, porque todo se ha desmoronado durante la noche, hay que volverlo a hacer: y llega el siguiente día. Llega mañana. Escribir poesía es propio de cuerpos fuertes, de gente paciente y loca, pues la salud se resquebraja. La salud se deshace y se escapa: sale por la puerta. Con ella se va también la cordura.

Y es por ello que mucho de mi estado, de mi melancolía que aquí dejo en forma de entrada, es el estado que me causa la lucha constante con la poesía. La poesía es verdaderamente mi enemigo, antes que mi cómplice. Si insito en ella es porque a veces gano, por momentos gano y avanzo un poco: un centímetro en mi búsqueda. Porque para mi el gran misterio del vivir, si, aún es un misterio para mi; me corrijo debe ser un misterio, no tiene forma de noticia o de estadística, cuanto de verso. Entre más oscuro es un verso, más oscuro ha debido ser la lucha con la poesía. Los versos son los menos fieles y pacientes. Son rencorosos, vengativos. De ahí mi poca energia para reconocer en otro su poesía: porque leer poesía también es una lucha. Escribir bonito, no es poesía. Escribir poesía es un viaje por el Ser, sí, en mayúscula, en el que no se sabe si se regrese. Leo muy poca poesía precisamente por eso, porque a veces no está allí el rastro de haber luchado, cuanto el de escribir bonito, y que por eso paque bien. Cuando lo menos complaciente es la poesía. Un poesía que no derrita nuestra lógica, y sólo nos haga reír, es una tontería. Siento crecer mis cuernos…..

Y ahora trato de curarme de esta ansiedad de quienes han esperado demasiado. De quienes lo han arriesgado todo. De quienes han alimentado un deseo y una esperanza y se han entregado a ella de la mejor manera. Ahora trato de curarme de esta melancolía que trae la soledad de quienes no importa el qué lo han levantado del polvo, dejándolo metido en el bolsillo por un momento. La soledad es la recompensa de ese intento: y la ansiedad una de sus mayores trampas.

¿Qué, pues, para poder abrir un ruido cualquiera en marcha? Prudencia. Cómo decía el poeta, el más fabuloso y desconocido. Al que hay que abrir la boca para llenarla de frutos aromáticos.

Y no es que un hombre no esté triste, pero levantándose antes del día y manteniéndose con prudencia en comercio con un árbol viejo, apoyada la barbilla en la última estrella, ve en el fondo del cielo ayuno grandes cosas puras que giran a placer…

Esta entrada no requiere explicación alguna: es la descripción de una búsqueda constante. La búsqueda de la identidad. Todo el mundo juega con los dedos cruzados….

Iba a dejar una de Cohen pero como Iron Maiden, uno de mis primeros amores, está en Btá, nada: pues a darle. Fui metalero en la época que tocaba. Sí, cuando me vi la última telenovela que ha valido la pena. Bien rosa, y de muchos mocos. (Por esa época era bien malo, me pintaba, miraba rayado, y me gustaba todo lo oscuro. Y andaba lejísimos de las mujeres: qué diferencia al de hoy. Pero la música, ah, pero la música….. )

Phantom of The Opera

Invaders

Purgatory



inscripciones
Febrero 28, 2008, 5:00 am
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Me he preguntado si se puede vivir como se escribe. En ese caso lo que se escribe sería el lado menos profundo. En cambio el menos tranquilo. El menos profundo porque no importa si escribes mal, a nadie puede hacerle daño. O el daño no es tan grande. Daño cuando pasas sin ver la calle.
En ambos no hay un punto exacto.-

Signos. Igual signos vividos y para pasar la calle. Signos dichos, y para tratar de emigrar por la piel. Pues poco vale escribir si no caes en la trampa de no ser y creer en lo que escribes. Signos, acertijos. En tal caso, en el caso de que vivas justo o la medida de lo que escribes, el texto sería la continuación de un poro abierto por el sudor. La vida seria ese otro texto que no se ha terminado a escribir: incluso en el que suele ser raro que se escriba. ¨Hay gente que a los 25 años ya está acabada.¨ En ese caso la escritura debe inventarse una sitio para hacer muecas. Me explico: debe reabrir el horizonte. Porque, ¿qué es el horizonte sino sentido? Estar acabado es que no haya horizonte. O que sea sólo uno, el mismo para todos: un horizonte empacado y que se vende con código de barras en la tienda de la esquina.

Me he preguntado si se puede vivir como se escribe: es como una manera torpe de preguntar, ¿estoy acabado? Lo único que realmente sé, es que no quiero estar a salvo.



No me robes: o dime cúando para estar listo
Febrero 27, 2008, 6:34 am
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No me gustan las fotos. Tengo una cámara que hace maravillas: los del servicio de inteligencia militar (ja) vienen a pedirmela prestada para filmar, grabar, y fotografiar su movimientos noctunos. Aunque eso no dice nada, ¿cierto? Es raro que me tome fotos: es siempre un hombro, los zapatos, la frente. Si no es por otros tal vez no tendría fotos. Y sin embargo
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Lo que faltaba: ahora salgo en un anuncio comercial: las mismas orejas, el mismo peinado… etc. Eso sí, no sé en qué estado hipnótico me la han tomado. Me he pegado un susto que corri a que me dieran un pellizco. Quien me puso sobre aviso fue mi señora madre: ¿y tú qué haces ahí? Eso mismo digo yo: qué hago allí. Soy Yo. Sí. Pero no me acuerdo de haber ido a una sesión de fotos. Lo único es que salgo más alto, y qué manazas. (Los de Delll me deben una explicación.)
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algunas ideas sobre la escritura (en construcción)
Febrero 26, 2008, 6:43 am
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- Toda declaración de amor, debo corregirme, toda verdadera declaración de amor parece tener una relación directa con la muerte: el amor es el deseo sublimado de morir en el lugar del otro. Y por otro. (Añadiría: debe ser. O es necesario. Si el discurso amoroso esta solo, es porque se le ha quitado lo decisivo: el siempre, la eternidad.)
- Hay una notable relación entre la risa y la melancolía: entre ambas hay un equilibrio que produce la verdadera risa.
- El autor, aquél de carne y hueso, no existe: por ello es imposible hablar de la verdad. Toda obra publicada es ficción. Y cuando leemos un autobiografía….
- Hay una diferencia fundamental entre el texto-objeto, y el texto-sujeto. El primero es propio de quien entiende y conoce un oficio: es crítica. El segundo: es el texto que de alguna forma nunca termina de escribirse. Este, que es el más me gusta, se sigue escribiendo en el cuerpo el lector. Hay una espacio que se le escapa a quien escribe: ese espacio lo llena el lector. No hay ninguna lectura, ni escritura inocente. Por ello mismo, en la escritura no existen los hechos, las verdades. Hay una marea de ambigüedad que protege a quien escribe. Así se diga que es sobre sí mismo que escribe el autor, es falso. Se escribe sobre sí mismo, y este resultado ya es otro. Es un nuevo yo. Y aquí surgen las interpretaciones. Las biografías, no gracias.
- ¨Lo que el autor quiere decir, lo que el autor quería decir¨. Es inevitable hacer juicios de valor, sin embargo esto ya no tiene que ver con el escritor, cuando con la escritura.
- El lenguaje sigue siendo una trampa. Una cárcel. Sin embargo, no tengo interés en salir de ella, ya que es una de las mejores herramientas, mejor; es un poder humano. No obstante, siempre es mejor la sospecha.
- Tal vez el mejor lector es el que no sabe nada: su única herramienta ante la lectura, es la inquietud, y la curiosida. Sin pausa, ni sosiego.
- …. …. .



noche (con) besos
Febrero 25, 2008, 7:30 am
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Marta: veo todos estos que te visitan, muchos son los que te visitan, y aún no me has dado el SÍ. La mandíbula vuelve al lugar. Por ahora no voy a ir a Zaragoza. Tendrás que venir por mi, amore. Te pido un favor, cuando vengas a visitarme trae a Alfredo de la mano: y dame la fecha para ir reuniendo a los de la banda. No ha habido nunca ensayo de garaje, porque nos dedicamos a tocar en el tren. El género es papayera. Yo soy el que pasa el sombrero. Me va bien, porque no tengo vergüenza. Invento muecas para ir pasando la hucha: y cuidado si me parece que se da poco. En eso consiste mi ensayo de muecas, de ronquidos, y de blasfemia. La gente ya me tiene miedo. Pero negocios son negocios. Luego de bajada al pueblo la trompeta, el bombo, las flautas, las panderetas, los bombardinos, nos gastamos más de lo que hemos ganado. El municipio nos financia el guateque, porque somos el último levante antes de que el rejetón, no lo he aprendido a escribir, gane. A veces viajando en el tren voy al baño: me quedo mirando como tonto la manera en que han resuelto el asunto de la expulsión: un tubo largo y colorado. Veo las líneas. Nuestro tren es viejo y ha debido fumar mucho: porque casi no carbura, llegando a la impresionante velocidad de 8kms por hora. Por ello, para no quedarse dormido en medio de suma tan bárbara de metros, optamos por tocar casi ebrios. Mi amigo, al que de un puño le han tumbado los dientes, se enorgullece de tener en la boca el mejor órgano de iglesia. No digo lo mismo de mi amigo Juan, quien las lentejas, no, la piedrita que a veces sale en las lentejas, le sepultó la hilera de los dientes de adelante. Me dice que está muy preocupado, porque con ese horrible hocico no va a levantar nunca. Mi hermano, le digo, tu fresco, que esto del levante es un oficio extraño e imprevisible: a veces las mujeres les gustan así. Despreocúpate, mira que aquella gafufa te mira el encaje. Mi amigo, el alcalde, en mantel blanco me atiende. Y Yo le atiendo también: así es joven, le anticipo, mientras llega en bandeja de plata la segunda botella. Sí, joven, en mi época el galán de la televisora era Eduardo Capetillo. (Propina.) Lo que me preocupa es que he intentado volver a ver una telenovela: así con lagrimeada. Pero no he podido. Alguno de los dos ha perdido el encanto: el mundo, o yo. Yo creo que es el mundo, joven. (Propina.) Sí, mi corazón quedo para siempre roto con Alcanzar una Estrella.

Te espero, amore, el festival inicia el siete.

Este bolero lo interpreta quien ha sentido más amor, que desamor. Justo como yo, joven. (Y que murmuren, que murmuren. Qué importa que murmuren…)

Tito Rodríguez - Llanto de Luna



por una nueva temporada en el infierno
Febrero 24, 2008, 1:11 pm
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Luis Demetrio. Compositor mexicano. Ganador de premios donde los haya. Pero eso no importa mucho, ¿cierto? Punto. Pero si comienzo a decir que compuso La Puerta un nuevo hueco en el castillo de cristal comienza a notarse. Un hueco para levantar la pobre cabeza de toro, y mandar todo lo ajeno y que enajena al diablo. Sí, ése es Luis Demetrio. Compositor fallecido hace dos meses. Pues bien, la última gran acogida de la que he tenido noticia proviene de España. Cómo no, allí, donde viven mis hermanos, cercanos, amigos, compas, cuates, parces, y todo lo que quepa Marta y Alfredo, además de un largo ufff… (ese ufffff pienso grabarlo.) Allí donde en este mismo momento se está viviendo una interesante mezcla de géneros, de nuevos compositores que, no hay razón para dudarlo, podrán algún día igualarse a Serrat y a Sabina. ¿A quién se le debe la interpretación española de un tema, perdón, enorme tema de Luis Demetrio? A Nacho vegas.

Este tema es una nueva razón para desconfiar en los poetas: no sólo son poco cursis, es que desde hace mucho, tal vez desde Paul Celan, ninguno ha asomado la cabeza al abismo.

Bravo



keep going…
Febrero 23, 2008, 4:24 pm
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Si ha existido un hombre entregado a un amor, ése era yo. Entrega es poco: devoción. Antes de conocerla llevaba un año de… duelo. Llevaba un año en la que casi todos los días me decía, andrés, padrecito, no vuelvas a perder la cabeza por un amor. Y la conocía a ella.

Conocerla, vivir todo esto que a medidas, opacamente, habia podio entrever en lo que escribí después de esa primera ruptura tan bárbara. Casi me muero. Yo creo que el que no sabe lo que es morirse, casi morirse de amor, no sabe lo que es la vida.

Aún no me repongo de mùm. Yo creo que es la única banda que llega a conmoverme totalmente. Así como creo en el amor… totalmente. Por eso ya no tengo miedo, he sido un devoto, he querido muchísimo, y nada me ha pasado: he perdido algunas noches de sueño, algo de pelo, algo de peso, pero sigo intacto. He sufrido en el pasado, para salir de ello creyendo que tengo más. Esa es la mejor razón para creer: que volveré a hacerlo. Porque de las desgracias se debe salir cantando. (Esta parece ser una prueba para llamar a las cosas por su verdadera nombre.)

Yo no sé si la haya dejado atrás, no sé si aún sigo escondida. Pero sé que hay algo más para mi que me espera: y será mío. No le veo ningún problema en llamarlo Dios.

mùm - nightly cares



Por favor, no hables de política
Febrero 21, 2008, 8:12 am
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Dentro de poco empieza el Festival Internacional de Teatro de Bogotá. 22 años. Es increible que ya tenga ese tiempo, todo esos años. Porque hasta hace poquísimo Bogotá da un poco menos de vergüenza. Es decir, que da gusto la fuerte, variada, y enorme actividad cultural. Ya no sólo sale uno a ver cómo atracan a los pobres infelices, y a esto lo llamamos cine.

Es tal la emoción que esto causa entre la gente, que hubo uno que, por falta de martillo, desenfundó su zapato y termino de clavar la puntilla en la tarima. (Afotunadamente no hay fotos.)

He visto salir dos chinos de uno solo: sí, como si los hubieran partido por mitades. He visto a un italiano arrancarse la cabeza, pero quiso Dios asomarse un poco para ver qué era el ruido, y quisimos todos nosotros ver este cabeza de turco envuelto en una seda: y quiso Dios que sólo me acordará del último Festival viendo con la boca abierta unas 20 pulgadas con tendencia hacia la derecha después de las primeras diez. Corrijo, todos nos quedamos con la boca abierta viendo cómo la mosca nos saludaba desde su carruaje. Es decir, miles y miles de espectáculos, y lo que más recuerdo es una… polla enorme.

Dentro de poco empieza… y dentro de poco empezaré a hablar casi todas las lenguas del mundo. Vendrán las romerías, las largas romerías, y los ríos que corren. Porque como uno es buen ciudadano les dará a conocer a las visitantes todos los rincones, todas las bahías, cebras. Llegado el momento de explicar mis ojeras, y el estado de rijoso que suelo tener por esos días, qué es esa cara mijo, surgirá el aliento tan pesado, tan de haberlo metido en, y de haber lamido el, que en el acto terminarán las preguntas.

Lo simpático es que nunca El Festival me ha pillado en proceso, o casado. Mi pérdida de cabeza sucede justo después de mi cumple en junio: me imagino que otro año sumado dará al conjunto autoconciencia. Comenzará y esto qué es, y para dónde voy. Mis inicios de año siempre son ligeros. Lo siguiente es como un halonazo de orejas que nunca sirve. Los halonazos me los dan otras: sí, yo soy muy tímido.

A veces, cuando estoy empollando, me cuelgo la guitarra. y una sucesión de bufidos se escucha. Les enseño a mis agasajadas cómo es de uso en Bogotá saludar a tu amigo a una cuadra de distancia.

- Aaaandrés, veo que no has dejado la mano escondida.
- Ya ves, la tengo estrecha…. (aquí el ´hermano´ empieza su carcajada, porque nunca las visitantes se van a enterar de lo que hablamos. Entre varones tenemos nuestro código, y también nuestro sistema de señales.)
El hermano de la otra cuadra ha levantado su nariz, para ponerla en: en un segundo llevo la licuadora.
- Sí, porque el hombre solo no puede actuar en el escenario.
- ¿Dónde piensa plantar el karaoke?
- Barrio Galerías….
- Único sitio en Bogotá donde la disco va hasta el otro día.
- Y la cerveza empolla.
- Ey, whatt are iu toking abou?  Les dice en perfecto inglés el hermano.
- Es mejor que le sigan la corriente: se cayó del árbol cuando era pequeño.
- Las chicas me decían que dominan el español. Lo aprendieron en Buenos Aires.
- ¿En serio? Yo tengo allí un tío segundo por el lado de mi madre tercera.
- Sí, aquí el hombre ha recorrido mundo, sólo que lo dice por decir: nunca se ha levantado del colchón. Además, ya se sabe: colombiano que no tenga parientes alrededor del mundo y perro ladrando en terraza es que no es colombiano.
- Y que no haya comido mandarinas en el cole en clase de matemáticas….
- Claro: sin faltar el abuelo que en la familia se ganó el chance: quiniela le suelen decir, ¿cierto? Usted sabe más de esto, compa.
- Cuando estuve en los iunaites le decían lotto.
- Ud sí que sabe y nos ilustra. Y ahora, vaya y báñese: ¿al fin qué pasó con su primo Mario el de la peluquería?
- ¡Ja!, ese no me voltea a mirar desde que compró tele de 40 pulgadas.
- ¿Y eso qué tiene que ver con usted?
- Ya se sabe: colombiano que no tenga tele enorme encima de la nevera y parlantes tipo llama-al-poli-a-las-tres-de-la-mañana no está en nada.
- Sí, pero eso qué tiene ver con usted y Mario.
- Que ya no se llama Mario.
- Ah, lo hizo, llevaba su buen tiempo amenazando con anudarse el moño.
- jajaja…. chicos… este… andrés, nosotras los esperamos en el bar mientras ustedes terminan de arreglar el mundo…
- Sí, fuera de discutir seriamente el uso de un tercer delantero en la selección colombia.
- ahg!, no me hable de eso, hermano: ahora prefiero ir a la lucha libre, a los caballos.
- Hace bien.

¿CONTINUARÁ?

(Mientras tanto una de las que se baila. Banda local, oiga. Ritmo pegajosísimo. Para que mis amigos de afuera se vayan ambientando: mis puertas están abiertas, la comida ya la puse a calentar. No sé si alcancen los colchones, pero entre esteras y uno encima de otro nos apañamos.)

Sidestepper - Paloma



Contra la indolencia
Febrero 20, 2008, 8:08 am
Guardado en: don sesto, sesto dice no

Fracasado es, para mí, quien no quiere ser cómplice. Quien obvia el éxito y la comodidad que puede tener la vida académica. Yo nunca he dicho que haya sido exitoso. La única vez que escribí una ponencia para la facultad de filosofía fue un éxito: se debió a mi irreverencia. Si en mi sustentación de tesis la cosa se llenó, fue porque era el segundo lance contra la filosofía. Yo nunca quise el éxito académico, me la pasaba con la espalda mojada por irme al Parque Nacional a leer a Miller. Nunca quise el éxito académico, pero si lo hubiera querido, si hubiera estirado, ni siquiera del todo, tan sólo un poquito la mano, es muy probable que estuviera haciendo mi doctorado en europa. Pero mi fracaso: fracasar, para mi, es tener conciencia. Hacer carrera de fracasado es estar comprometido con la conciencia. No he defenido nada, ni me he metido en nada de lo que estuviera con todo lo que soy yo comprometido.

Compromiso, eso es algo de lo que se habla muy poco. Y en los pasillos de las facultades de filosofía se cuchichea, se incrementa el rumor, y los comentaristas se reproducen como conejos. Puede decirse que todo filósofo ha tenido sus seguidores y adeptos. Todos, incluso los que ya no hacen sino comentan: comentario sobre comentario. Coma sobre coma sobre coma. Unos brutos, y unos expertos atajadores de penaltys: pero no por pararse frente al jugador del equipo contrario. Por escamotear el balón: por desinflarlo. La razón le dispara a las pelotas para que nunca más haya un partido.

Los filósofos, aunque leen, o parecen que leen, no saben leer, porque para saber leer hay que saber asociar. Es es este un requisito necesario para quien quiere pensar por sí mismo. Pensar por sí mismo, es pensarse: qué relación tengo yo con esto que me rodea. Qué soy yo, qué puedo hacer. Qué no debo hacer. Un filósofo dice: cómo puedo comentar esto. Cómo puedo justficar esto. Cuántos seguidores me seguirán: acaso será más conveniente decir que no quiero seguidores.

No sólo la razón está ciega, y sentada frente a una chimenea, como en el caso de Descartes: es que vale más que esté ciega. El gremio se encarga de hacerla sentar. Y una razón sentada en tiempos turbulentos y de gran agitación produce esto: (Respiración Artificial, Ricardo Piglia…)

(…) En fin, dijo Tardewski, que me pasé la tarde y parte de la noche en la biblioteca del British Museum leyendo ese extraño y delirante monólogo autobiográfico que Hitler había escrito, en realidad había dictado, en el castillo de Landsberg, en 1924, mientras purgaba (es un decir) una pena de seis meses de condescendiente prisión. Lo primero que pensé, lo que comprendí de inmediato fue que Mein Kampf era una suerte de reverso perfecto o de apócrifa continuación del Discurso del Método. Era el Discurso del Método escrito no tanto (o no sólo) por un loco y un megalomaníaco (también Descartes era un poco loco y era megalomaníaco) sino por un sujeto que utiliza la razón, sostiene su pensamiento y construye un férreo sistema de ideas sobre una hipótesis que es la inversión perfecta (y lógica) del punto de partida de Rene Descartes. Esto es, dijo Tardewski, la hipótesis de que la duda no existe, no debe existir, no tiene derecho a existir y que la duda no es otra cosa que el signo de debilidad de un pensamiento y no la condición necesaria de su rigor. ¿Qué relaciones había, o mejor, qué línea de continuidad se podía establecer (fue lo primero que pensé esa tarde) entre El discurso del método y Mi lucha..? Los dos eran monólogos de un sujeto más o menos alucinado que se disponía a negar toda verdad anterior y a probar de un modo a la vez imperativo e inflexible, en qué lugar, desde qué posición se podía (y se debía) erigir un sistema que fuera a la vez absolutamente coherente y filosóficamente imbatible. Los dos libros, pensé, dijo Tardewski, eran un solo libro, las dos partes de un solo libro escrito con la distancia de tiempo necesaria entre uno y otro para que el desarrollo histórico hiciera posible que sus ideas se complementaran.¿Podría ser ese libro (pensaba yo mientras anochecía en la biblioteca) considerado como una flexión final en la evolución del subjetivismo racionalista inaugurado por Descartes? Pienso que sí, pensé esa tarde y lo pienso también ahora, dijo Tardewski. Me opongo con esto, por supuesto, como usted habrá notado enseguida, a la tesis sostenida por Georg Lukacs en su libro El asalto a la razón para quien Mi lucha y el nazismo no son más que la realización de la tendencia irracionalista de la filosofía alemana que se inicia con Nietzsche y Schopenhauer. Para mí, en cambio, dice Tardewski, Mi lucha es la razón burguesa llevada a su límite más extremo y coherente. Incluso le diré más, me dijo Tardewski, la razón burguesa concluye de un modo triunfal en Mein Kampf. Ese libro es la realización de la filosofía burguesa. Es la filosofía como crítica práctica; no la filosofía (dicho sea de paso) según la entendía ese otro filósofo alemán que se pasaba los días en una sala del British Museum leyendo los escrupulosos informes escritos por los honestos y británicos inspectores de fábrica en la época de la Revolución Industrial; sino la otra filosofía como crítica práctica: la que yo estudiaba en Cambridge.
Dijo entonces Tardewski que si la filosofía siempre había buscado el camino de su realización ¿cómo extrañarse que Heidegger haya visto en el Führer la concreción misma de la razón alemana? No hago un juicio moral, dijo Tardewski, se trata para mí de un juicio lógico. Si la razón europea se realiza en este libro (me decía yo al leerlo) ¿cómo extrañarse que el máximo filósofo viviente, es decir, aquel a quien se consideraba la mayor inteligencia filosófica de occidente, lo haya comprendido de inmediato? Entonces el cabo austríaco y el filósofo de Friburgo (con el Ser habitando la casa de al lado, según decía Astrada) no son otra cosa que los descendientes directos y legítimos de ese filósofo francés que se fue a Holanda y se sentó ante el fuego de la chimenea para fundar las certezas de la razón moderna. Un filósofo sentado frente al hogar, dijo Tardewski, ¿no es ésa la situación básica? (Sócrates en cambio, como usted sabe, me dijo entre paréntesis, se paseaba por las calles y las plazas) ¿No está allí condensada la tragedia del mundo moderno? Es totalmente lógico, dijo, que cuando el filósofo se levanta de su sillón, después de haberse convencido de que es el propietario exclusivo de la verdad más allá de toda duda, lo que hace es tomar uno de esos leños encendidos y dedicarse a incendiar con el fuego de su razón el mundo entero. Sucedió cuatrocientos años después pero era lógico, era una consecuencia inevitable. Si al menos se hubiera mantenido sentado. Pero usted sabe lo difícil que es mantenerse mucho tiempo sentado, dijo Tardewski y se incorporó y empezó a pasearse por el cuarto.

O sentados, o como dice Heráclito, les valdría ahorcarse, cerrar el pico. Pero, atentos, no son sólo filosóficos los que estudian filosofía. Son un clan amplio y dominante cuya razón de ser es la más honda preocupación del ser humano, cuando su misma esencia, y por definición ESO ES el ser humano: el miedo a meter la pata. Por el contrario: somos una total metida de pata. ¿Cuál es el problema?

Contra la indolencia: por el contrario que nos duela, que nos importe. Porque lo importante de vivir no es conservar la vida, por cualquier medio: es la conservación de la propia dignidad.



Conversación entre persona sola
Febrero 19, 2008, 11:01 am
Guardado en: don sesto, escribir

- Amo de la única manera en que sé hacerlo: profundamente, y para siempre.
- ¿Para siempre?: eso ya no se dice. Ya no se siente así. El ´siempre´ cayó en desuso.
- ¿Prefieres algo menos monstruoso: más saludable?
- Has dado en el clavo.
- Pero la salud es algo sobrevalorado. Además lo monstruoso no se opone a la salud: se opone a la línea recta. Lo monstruoso es tropezar con la línea recta, y preguntarse ¿esto para qué sirve? ¿Esto sirve de algo?
- Inventas mares para cruzar…
- Has dado en el clavo. ¿Y tú: qué fetiche para entre semana? Porque los fines de semana parece que todo cambia.
- Me he vuelto un fetiche: voy detrás de un fetiche. El pelo negro, negrísimo. Incluso cuando veo una cana asomar en la mancha negra, negrísima del pelo, invento, hago el de la vista gorda. A mi nadie me va a venir a aguar la fiesta.
- Pero tú sí que las aguas: das aguas.
- La gente se me acerca a hablar de las maravillosas vanalidades de la vida. Tengo muelita para ablandar el precio de la carne, para recomendar una receta, para distinguir a metros cuando un pan se va poner patatin y patatan.
- Tienes miedo: tienes mucho miedo. Miedo no es una palabra tan mala.
- Tengo miedo de no poder hacer lo que quiero hacer; no quiero que me apachurre el mundo.
- Yo por eso digo para siempre: es decir: siempre… como si aún (te) siguierá amando, aquí, conmigo: pero que tampoco eso fuera tan cierto. Hay tantas profundidades y malestares que mi corazón no me deja ver. Sigo, sigo…
- Yo soy valiente por pedazos. Me cuesta llegar rápidamente a la meta. Me demoro mucho más que cualquiera: me la pienso toda, por eso es. Pero tampoco esto es cierto: a veces ni me interesa pensar, y tanto que empleo el lenguaje, y me he dado cuenta que lo esencial sucede sin su concurso. Hay algo en mi que termina por comerse al lenguaje: por pasarle por encima.
- Anoche he soñado. En este mundo de los sueños no parece existir la ley del copyright, porque la idea se me hace familiar. MUY familiar. Es decir, la IDEA del color, el reflejo: y los vidrios empañados. …ambos vamos en un tren. Los vidrios están empañados, está oscuro afuera, y en el interior de nuestro vagón hay una luz tenue. Para ver en qué sitio vamos he pasado la mano para limpiar el vidrio. Me he asustado. Porque he descubierto una cara que flota en la oscuridad. Esta cara no es sino el reflejo de alguien que está sentado algunas bancas detrás de mí: diagonal, y hacia el frente. Desaparecido el susto siento mucha curiosidad por esta cara. La veo y la veo: veo el reflejo. Por algún extraño problema nunca puedo ver directamente la cara a quien pertenece el reflejo. Y con la gana que se me ha despertado de verla: de tocar la carne, de hablarle y preguntarle. De decirle cómo me llamo. De averiguar quién es… Deseo sentarme justo al lado de la cara cuyo reflejo he visto… Deseo, deseo. Me siento bien, me siento flotar cuando lo veo. Y es solo un reflejo: sólo he podido ver un reflejo. A mi me gustaría ver más… me gustaria flotar como flota el reflejo de tu cara… y se me olvidó qué iba añadir a continuación.
- Anoche has soñado: recae la idea de la línea. La línea recta es la forma más sencilla de unir dos puntos. Pero eso está bien para los trenes: no para mi. No me gustan las líneas rectas.
- Exacto: propio de cochecitos, de paraderos, y multas de tránsito
- Anoche soñaste: ese no es propiamente un olvido que te pase: yo creo que el lenguaje insiste en quedarse callado. Y no le hacemos caso.
- Pero callarse no sería dejar que entre el silencio cuando quiera: que haga lo que quiera. Que rompa y desmenuce. Y a veces que lo ponga todo en orden.
- Algo así: yo creo que el lenguaje está sepultado por las palabras.
- Lo sepultan los sueños, y el ser humano.
- He pensado que sería posible que el lenguaje hablara cuando no hay nadie.
- Pero es imposible…
- Sí, pero la ilusión del como si: es viable.
- ¿De qué hablábamos?
- De lo monstruoso..
- Ahí está: al fin el monstruo.
- Lo monstruoso hasta hace muy poco era lo divino. Lo monstruoso era por ejemplo la manía de la que hablaba Platón.
- Y crear, sea lo que sea ello, me parece que sigue siendo monstruoso. Con tal que de que se entregue a ello honestamente de seguro me gustara aquello que hagas.

_ y yo…. yo…. creo: yo creo que así es que deben amar los hombres: hasta el final, pase lo que pase. Y nada de líneas rectas.
_ Como en esta sorpredente canción:

The Sweetest Embrace - Barry Adamson/Nick Cave