Traigo desde hace unos días un proyecto entre manos. Y digo y vuelvo y digo manos, digo manos, porque en la época que toco es muy importante el oficio de la manos. El tocar con las manos, el buscar, el agarrar. Tal vez sólo hasta algún tiempo después sea muy importante esto de las líneas de la mano, su lectura, su bosquejo. Y su veredicto. Pero es en la infancia donde el mundo vuelve como pomo: como piedra para agarrar. Lo que conocemos es firme como este papel, como esta pantalla que recorren las palabras. Y sin embargo es la época en que probablemente nos sea tan fácil hablar con fantasmas, tener sueños más reales que la vida misma. No hay distinción alguna entre lo irreal y lo real, y justamente todo esto en el tiempo en que usamos de tal modo nuestras manos.
Podría decirse que tanto sueñas, tanto dejas de ser gris, cuanto mayor es la capacidad de pensar a través de tus manos. Existe, sólo existe lo que toco y cubro con mi mano. Y sin embargo el monstruo del armario, si es que sigue allí, es tan cierto y contundente como para robarnos el sueño. Puede ser que cuando más olvidamos ese dedo que se estira y se unta, y agarra, y cambia, y transforma, más olvidamos que el mundo es un tanto más permisible.
Este proyecto se me ocurrió por aquello a lo que siempre me he referido cuando hablo de la mayoria de la edad, y su completa torpeza a la hora de pensar y actuar en el mundo como adulto. El niño sabe de esto mucho más que nosotros. Y los que llevan las riendas, una, dos personas, han olvidado lo que ha sido ser niño. Este proyecto del libro para niños es también un libro para adultos que nacieron siendo adultos. Sin movimiento, sin traspaso de edades. Sin franjas que separen lo que ha sido un antes, de éste después, y del ahora. No hablo de la época dorada en la que todo era nuevo, y vivir no era estar en una sala de espera con su música sedante, y con las revistas manoseadas por mil personas. Me interesan las manos. Porque la infancia también la hemos arruinado, y no me creo aquello de que nada mejor que un niño, o más inocente, y que por eso debemos ser niños. No, lo que me fascina de la infancia es esta atmófera de manos. Puede que me equivoque en mi juicio, pero tampoco es tan importante. No busco verdades, o la aprobación de los psicólogos, y de las personas que aún creen en la infancia. Yo busco, y la búsqueda es para mi lo que vale la pena.
Y vo a dejar de decir ya mismo…. manos.
La historia y la idea ha sido mia: las observaciones. Las ilustraciones van a ser de mi amigo ivanV. Fue él quien encontró a Sara Fanelli. Sorpresa, entusiasmo. Es posible hablar para niños sin pasarse de idiota.

Raramente un libro para niños, Botton (1994) en este caso, me había entusiasmado tanto, pues no sólo está muy bien hecho: desde tan pronto se hace necesario aprender a ir despacio. A denerse. A mirar. Hay algo que se recalca mucho: las verdades no son sencillas y de una sola pieza. Están compuestas de partes muy diversas, siendo el conjunto, lo que llamamos verdad, algo raro, diverso, y de sentidos equívocos. Es un libro para leer y para ver muchísimas veces. Para sorprenderse al pasar la página. Y yo creo que es esta sopresa el gran valor de la lectura, y de los libros: y no la simple información. Que un libro nos ayude a ver el mundo un poco más opaco, un poco más misterioso, un poco menos limpio y puro: eso es lectura. Es libro.
De ahí el entusiasmo en trabajar en un libro para niños incluso si son adultos. Más si son adultos. Estos últimos son los que menos se sorprenden, creyendo que la realidad es igual de sencilla a separar el blanco del negro. A decir esto no es esto. A no es B. Añado que no me gustó que Sara vuelva a poner al lobo como malo. Nos han hecho mucho daño inventando semejante historia.
Y para los oidos,
Ladytron - Destroy Everything You Touch
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Hay quien confunde la madurez con la ausencia de imaginación.
Comentario por Noe Abril 22, 2008 @ 9:44 am.
Comentario por malvisto Abril 22, 2008 @ 10:20 amAmén, Noe.
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La vinculación afectiva con el Imposible es un libro que nos dice: cada recuerdo es nuevo.
Comentario por aquí Taliano Abril 23, 2008 @ 5:10 pmLos libros para niños son mucho más serios que los libros para adultos. Si es que eso de los adultos existe y no seguimos siendo en el fondo un montón de niños y niñas amargados y preocupados absurdamente…
Comentario por 39escalones Abril 24, 2008 @ 12:50 amAbrazos
Últimamente los libros que compro para niños acaban conmigo, se quedan en casa. Y sí, hay quien confunde la madurez con la imaginación.
Ya he vuelto, brother,
Kisses,
Marta
Comentario por entrenómadas Abril 24, 2008 @ 3:05 amLos libros que se editan ahora para niños son fantásticos. Me he estado fijando últimamente en mis visitas a la librería y me ha sorprendido la gran variedad que hay y lo bien hechos que están.
Mientras sigamos soñando no dejaremos de ser niños.
Besos.
Comentario por Lucia Abril 24, 2008 @ 4:05 amMientras te leía me vino a la memoria un hermoso libro que segurísimo has leído (es un imperdible)”El mundo de Sofía” de Jostein Gaarder.
Tan maravilloso para chicos como para grandes.
Me gusta y mucho este nuevo proyecto que te tiene tan entusiasmado! Te dejo un apunte de Gaarder:
«Si no sabemos en todo momento a dónde vamos, puede resultar útil saber de dónde venimos. Para manejar mi propia vida también necesito entender mis raíces en la historia. La misión de la filosofía es estimular el análisis crítico para poder ayudar en el avance de la comprensión de aquello que tiene valor y por lo cual merece la pena luchar.»
Mi cariño para Vos, querido amigo!
Comentario por SUSANA Abril 24, 2008 @ 9:27 amA los adultos niños se nos perdonan bastantes cosas por ser así. Gracias.
Comentario por Fernando Abril 25, 2008 @ 6:49 amAbrazos.
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Comentario por malvisto Abril 25, 2008 @ 7:37 amTaliano: cada recuerdo es nuevo. Y cada novedad no es necesario que se ponga vieja inmediatamente. Es lo imposible.
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Alfredo: opino lo mismo, y muchas veces los hacemos con las patas. Mira que ese día vi bastantes libros, y eran planos, tontos, poco majos. Cuando deberia ser al contrario, deberia ser un placer coger cualquier libro de estos. Si se va a empezar que sea bien. Abrazos,
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Marta: bienvenida, y de vuelta. Y los libros de esta Sara, hombre que yo los quiero todos. Besos,
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Lucía: sí, yo creo que mientras exista tal modo de soñar seguiremos a nuestro antojo. Y lo es más cuando el primer libro ha sido hecho por alguien que sueña. Besos,
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Susana: gracias por la visita, y espero que todo vaya bien. Un abrazo amiga.
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Fernando: claro que sí, lo que pasa es que es un tipo distinto de culpa. Y ahí sí que nos entendemos. Abrazos.
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Gracias por la visita
Libros para niños hay un montón que son buenísimos, lo que pasa es que los adultos no se toman el tiempo de verlos y de enseñarselos a los niños. Ahí empieza el placer de la lectura y es una manera de fomentar la imaginación, la cual nunca deberíamos perder.
Un abrazo
Comentario por alba Abril 25, 2008 @ 5:15 pmOs voy a contar un secreto. A mí nunca me gustaron los libros para niños. Ni cuando era niña: leía a escondidas los de mis padres. Así estoy yo ahora.
Comentario por Noe Abril 27, 2008 @ 2:10 amDetesto toda etiqueta:Infantil,juvenil,senil,etc.¡Qué cojones es todo eso!Y lo mismo digo con la “madurez”.Dijo Nietzsche que el hombre es un niño que está siempre a la espera de jugar.Yo sigo disfrutando con Pinocho,Peter Pan,Alicia…Y es mi prueba de que todavía no he perdido del todo el juicio.Un poeta decía que la infancia es el único territorio del hombre.
Un fuerte abrazo amigo.
Comentario por Francisco Machuca Abril 27, 2008 @ 4:42 amLa literatura infantil es una preciosura, Andrés. Aunque no es solo sea para niños, también para adultos. Ojalá los adultos nunca perdiéramos ese niño que guardamos dentro y saliera constantemente en nuestra manera de ser y vivir en el mundo.
Comentario por Magda Abril 27, 2008 @ 11:40 am.
Comentario por malvisto Abril 27, 2008 @ 2:35 pmAlba: a mi me gustan estos nuevos, tienen uos diseños soberbios y hacen de la lectura algo no plano, en cambio vivo. Aunque las historias de antes, las de siempre, las eternas, son las que más me gustan.
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Noe: ¿pero qué me dices de estas crueles historias de los Hermanos Grimm? Son increibles: son sangrientas, pesadas. Me encantan.
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Francisco: EN GENERAL detesto las etiquetas. Les odio. Incluso no sólo sobre libros, sobre las personas. Yo me pregunto cómo nacen las etiquetas, pues salir de ellas es imposible. Si alguna vez te tildan de algo, de loco, de serio, de adusto, de allí no sales nunca. No me lo explico: ¿acaso uno es más bien cambiante, volátil?
Esto valdría la pena pensarlo muy bien. (Abrazos, amigo)
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Magda: y por demás que el primer contacto me parece importante. Empezar a leer es realmente importante. A me hubiera gustado encontrarme con un libro que me abre el mundo como si fuera un mundo.
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gracias por la visita
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Comentario por malvisto Abril 27, 2008 @ 2:36 pmAlba: a mi me gustan estos nuevos, tienen uos diseños soberbios y hacen de la lectura algo no plano, en cambio vivo. Aunque las historias de antes, las de siempre, las eternas, son las que más me gustan.
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Noe: ¿pero qué me dices de estas crueles historias de los Hermanos Grimm? Son increibles: son sangrientas, pesadas. Me encantan.
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Francisco: EN GENERAL detesto las etiquetas. Les odio. Incluso no sólo sobre libros, sobre las personas. Yo me pregunto cómo nacen las etiquetas, pues salir de ellas es imposible. Si alguna vez te tildan de algo, de loco, de serio, de adusto, de allí no sales nunca. No me lo explico: ¿acaso uno es más bien cambiante, volátil?
Esto valdría la pena pensarlo muy bien. (Abrazos, amigo)
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Magda: y por demás que el primer contacto me parece importante. Empezar a leer es realmente importante. A me hubiera gustado encontrarme con un libro que me abre el mundo como si fuera un mundo.
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gracias por la visita