el resto que lo haga don sesto


autoencargo – tres
Junio 27, 2008, 12:00 am
Archivado en: cancionero

Yo, yo soy el muerto. Tú, tú eres la muerta. Pequeño como soy, más bajo que tú, no puedo dejar de mirarte. ¿Por qué no me miras? ¿Por que no dices calla, por qué no me callas? Pon tu dedo en el hueco de mi cara, seguro no te faltará sustento. Pon tu dedo sobre mi cara, pequeño como soy, más bajo que tú, seguro dormiré sobre ese dedo. Pon tu dedo sobre el hueco de mi cara, seguro sentirás el golpear de mis palabras. Algunas se derretirán.
- Pongo, pongo mi dedo en tu cara. Quiero estar contigo en el silencio y en la pobreza, llena de polvo, llena de miseria. No debieron haberme dado a tomar tanto. Pongo mi dedo en tu boca, no la dibujo, porque estaba ya dibujada, no hay necesidad alguna de hacer trampa, de decir lo hice de nuevo, volví a dibujar. Pongo mi dedo en tu boca, no hay necesidad de dibujar porque ya está todo hecho, y he llegado tarde. Juego a que no.
[Una y otra vez, sin cesar, hace círculos en la tierra.]
-…. (está incompleto)

Segunda parte aquí

Por favor no dejen de ver el vídeo. Tan hermoso y onírico.

Múm – Green Grass of Tunnel



PALABRA
Junio 23, 2008, 12:00 am
Archivado en: cancionero

*

Al principio palabras para cualquiera.
Para un amor que pasa. Al principio
palabras para decir exactamente
lo que no hay en una maleta. Y
como si fuera la única: como si no
hubiera una mejor. Una sin parches,
ni viajes. Al principio palabras que
son otro resultado. Y para colmo,
estoy despierto. Y luego pasa,

pasas y te aprieto, te atraigo hacia mí.
Eres otra. Mis palabras te hacen otra.
Te hacen una sola. Una que pasaba.
Te aprieto a mi. Mis palabras te unen a mi.
Palabras que nos guardan cuando todos
los relojes se hayan detenido.
Puede ser. Luego se verá.

Sólo hay, al principio. Luego pasas.
Pasas, y no te dejo en paz. Te amo.
Y mi cuerpo, mi cuerpo se vuelve y
se detiene, se detiene y se vuelve
y se ahorca en tus brazos.
Al principio eres tú. Luego se
verá. Se volverá invisible.

*

eltono

*

Y luego palabras, escucha amor mío,
desde la punta de tu nariz,
para que me veas, me imagines
cuando no era tuyo. Te imagino
verme, mírame, ven, mírame.
Porque tengo lo que tu mirar pone.
Llevo lo que me pones. Me pones lo
que imaginas cuando duermes.
Te veré dormir, porque siempre es
tu sueño el que viene a buscarme.
Siempre es tu sueño el me mira,
y me va excavando. Sueño que
vuelve a creer, y que quiere
abrazarme tanto.

Y luego estas palabras, escucha,
escucha amor mío: «Mi manera de
hablar es sencilla: te doy
lo que se rompe fácilmente».



Idea
Junio 19, 2008, 10:49 am
Archivado en: cancionero

*

Hablaré como niño. Aquí el lápiz,
es un Don, aquí el papel,
el tema. Como no voy a tachar
nada, no hay nata, no hay borrador.
Aquí está el niño. Hablaré como
el que vuelve a ver. Hablaré como
recién llegado. Como llegado.
Hablaré de lo que por tanto tiempo
ha estado solo. De lo que por tanto
tiempo ha estado abandonado.
Soy un hombre mayor: hablaré como
niño. Soy niño. Hablaré como si
nunca se hubiese empezado.
Como si nadie se hubiese varado
en el suelo. Como si nadie estuviera
enredado entre las cosas. Volveré.
Vuelve. Soy, y seré. Abriré ahora
la boca para recordarme. Soy, y seré.

Vuelvo.

*

Shangai Restoration Project – Introduction (1936)



autoencargo – dos
Junio 16, 2008, 12:00 am
Archivado en: cancionero

Mejor que no vuelvan, que no vuelva el calor que haciéndome sudar los pega a mí. Mejor que no vuelvan, y ya lejos, y acalambrado, pueda temblar lleno de miedo. Me pueda acurrucar lleno de miedo a llorar cada una de las cuerdas que hice reventar. Yo rezo, yo me levanto, y me maquillo. Yo chorreo y sudo sábanas volviendo a hablar de la noche que dije hablaba de dejar que no vuelvan. Que venga la fiebre, que venga el murmullo que mata, la luna pegada a una luna más grande. Y perderme en los nubarrones que la rodea: es lo último que quiero ver ahora mismo. Mejor que no vuelvan, yo sólo espero contar una y otra vez mis dedos hasta que los dedos debajo de la cama, dedos más grandes, grises: yo sólo quiero que esos dedos desaparezcan. Mientras tanto, mientras los dedos desaparecen, hago como si la noche en la que hablé estuviera ya enterrada. Así es como lo quiero, un cambio de aire, murmullo dentro de otro murmullo. Murmullo que me mata y hace que no vuelvan los murmullos que me mataron.
- Es tan sencillo.
- No es tan sencillo.
- Es sencillo verse rodeado de árboles, de árboles de hojas grandes que me oculten, y creer que tengo razón: que basta decir que ya no tengo recuerdos guardados para no tenerlos.
- No es tan sencillo.
- Como si fuera un murmullo que quisiera vivir por la eternidad.
- Como si la eternidad fuera tener razón por llevar en la plaza el algodón de azúcar más grande.
- Como si lo dulce fuera voces de gente que no hacen dar frío.
- Como si las manos de esa gente, voces de esa gente, fueran lisas y no tuvieran grieta alguna. Seguro que de allí no soplaría nada. No se sentiría frío.
- ¿Tienes frío o calor?
- Yo sólo sé que tengo los ojos rojos de dar tantas vueltas alrededor.
- Mejor que no vuelvan.

Primera parte, aquí



Confrontación
Junio 13, 2008, 12:01 pm
Archivado en: escribir

Es verdad de perogrullo: pero sólo estando con el Otro, codo con codo, en una mesa, en un recinto, debato mis opiniones. Y cuando escucho Otras opiniones pueden ser las mías: la confrontación trae ese cambio. Pueden ser mías las Otras opiniones que escucho porque es muy sencillo, y muy común, que al estar solo, quiero decir, en soledad, aislado, tenga los puntos de vista de Otro.
Estar con el Otro me vuelve a mí mismo.
Es como entiendo aquello que decían los griegos: «el hombre es un animal político». Máxima que no tiene nada que ver con la política, creo yo: con la confrontación.

Como confrontado vengo desde hace unos días con este tema que es tal vez uno de los mejores representantes de lo que es Bogotá. Se llama La Derecha, y el que canta es Mario Duarte. ¡Qué tema! De hace unos años.



autoencargo (por ansiedad)
Junio 11, 2008, 12:00 am
Archivado en: cancionero

Llegará, pienso llegará el día en que esos sonidos se apaguen. Nada, nadie, todo estará tan limpio, solo, apagado como antes de que empezáramos a hablar. ¿Te fijas cómo se van, cómo pierden su ruido: cómo se vuelven palabras sin ruido dichas como si fueran dichas entre sueños? Hoy quiero ir más lejos: no sé si vine. Yo aquí tan solo, tan solo, pero sé que si comienzo a hablar habrá luego mucha gente por todo lado. Yo aquí tan solo, mírame la cara: nunca salgo, y sin embargo un vagabundear de gente se me ha metido tanto que todo piel adentro he quedado. En cuanto quiero o muevo algo empiezan a salir. Y a nadie le gusta verme cuando estoy rodeado de ellos. Que no empiecen a salir, que no anden sueltos por la calle. Sobre todo que no lleven mi nombre y muestren mis pecados, mis miedos, mis recuerdos, mis ansiedades. Hace un año no he visto a nadie, soy todo esto que quiero abandonar. Es tanto lo que quiero dejar, y yo tan poquito. Confírmalo, confímalo.
- Eres tú, tú lleno de espantos.
- Desde siempre, en medio de ellos he nacido. Si vieras lo que es verlos salir de mi casa llenos de vergüenza, y por eso las palabras se han quedado sin ruido, no hay ruido de palabra, porque la vergüenza se los ha robado. Y ahora sólo hay ansiedad, y ruido de vergüenza. Los vieras salir como yo los veo salir me dirías que calle, que las bicis siguen estando recostadas, que las llanuras se han vuelto grises, se han vuelto de asfalto, pero que aún así siguen siendo rectas, o bien continuas. Me dirías que me ves subir y bajar, que ves el todo y la nada. Me dirías que las luchas las hacemos de a poquitos, y que la escalera está contra el muro.
- Ver bajar, bajar también. Arrimar la escalera al muro.
- Tú perro se despertaba por lo ligero de mi sueño.
- ¿Cuándo descansarás, cuándo dormirás conmigo?
- Iré. Iré después.
Ahora, ahora estoy aqui en este cuerpo lleno de ruidos, y por azar me cae agua fría, agua sucia, agua del hueco del tejado. No sé por qué no me muevo. Quiero ir más lejos: no he visto a nada, aquí no hay nadie, pero te vi. Apareciste como se acostumbra cuando uno no es de aquí.
- No me acuerdo.
- Hay algo más que enfila saliéndose por la mano.
- No lo quiero oír.
- Ahora no estoy acostumbado al silencio tal vez porque nadie venía, y yo mismo estaba tan escaso de todo. Excepto de ruidos y voces.
- Ahora te seguirás acostumbrando a que no hay nada, ni hay nadie.
- No me gusta verlo así, me gusta ver el uno junto al otro.
- Pero no conmigo.
- Entonces por qué estás aquí.
- No sé, no preguntes más. Espera que salgan las penas.
- Ahora tiemblas.
- Yo lo sé, pero me puesto al frente. No quiero ir a tu casa.
- Y yo aquí tan solo viendo que no hay nada por todas partes.
- No exageres.
- Yo aquí tan solo vaya donde vaya.
- Tú ahí tan solo mientras venía yo de arriba.
- Estás en otro lado.
- Hay algo más que enfila saliéndose por la mano.
- ¿Cómo se va uno de aquí?
- Son mis palabras, hablas mi idioma, incluso me retas a que perdone poco.
- No te reto, ves lo que hace mi propio ruido. Ruido de vaciar: me estoy desocupando.
- Veo y siento lo que no puede servir para nada porque no añade dato alguno.
- No lo digas, no me acuerdo. O dilo con tal de que no me exponga y no me haga preocuparme demasiado.
- Escucho una voz de mujer. Y me gusta.
- Ya te dije lo que tenía por decirte ahora.
- Ahora cuando los dedos me han quedado rotos por intentar beber de aquello.
- ¿Qué?
- Hace tan poco nos conocemos, y digo mis oraciones cada noche para que la gente tan adentro se vaya, y me dejen ser un imbécil cuando es bueno serlo.
- Te refieres a la bici
- Acaso ahora estará rota y abandonada y yo habré perdido un tantito de vida que no quería perder. Daría lo que fuera por volverme a montar en ella para caer. La pasaba muy bien, nunca me acostumbré del todo a ella.
- Como yo. No te acostumbras a mí te quedas callado cuando más quieras hablar. Haces preguntas cuando lo único que quieres es acariciar. Me miras cuando lo que quieres no es mirar.
- Miro tu cuello, huelo sin permiso.
- ¿Por qué te cortas tanto conmigo? ¿Debo hacerte un documento una y otra vez por las veces que te he dicho: «no te basta que esté acá?
- Si vieras toda la gente que sale sin permiso.
- El remedio no es encerrar.
- Y sin embargo me quiero encerrar contigo.
- No lo digas, no quiero ir a tu casa. ¡No puedo!
- Y sin embargo lo que quiero es encerrarme contigo
- Basta ya, apártate.
- Y sin embargo yo mismo no sé qué va a quedar de lo que ahora se vaya.
- Nuevo ahora: sí, nos conocemos hace tan poco.



Fotografías, formas del olvido
Junio 9, 2008, 12:00 am
Archivado en: cancionero

Es siempre lo mismo: no importa si no vienes esta noche. Pero ¿qué cosa es importante cuando se piensa si es importante? Importante tal vez el capricho de uno, dos brazos. Importante la lanzada de brazos envueltos: importante el mundo envuelto y que lleva tu nombre. No, nada importa si se piensa si vale o no la pena. No importa si es de noche, si vienes y te metes en mi cama. No importa que te haya conocido, no importa que me hayas dicho sí, me hayas dicho no. No importa si me has dicho vale, yo juego también. Pero si vienes esta noche por un recuerdo de tarde poblada de leyendas diré que sí, que me importa. Diré que aquí está el amor, diré que aquí se encuentra el ruido de la desesperación. Diré que me gusta que me vean el hambre. Porque el beneficio que arrostra el valor de toda cosa, un capricho, no lo cedo, con tal de que vengas esta noche. Porque no cabe adivinar lo que será una ulterior secreción. Espera, porque no cabe decir que no te gusta que lleve las manos en los bolsillos. Espera, porque cabe adivinar el color dentro de otras transformaciones. Eso que airadas palabras no hacen ocurrir: me han conmovido.
Ya está. (¿Por qué la espera?, ¿qué esperar?)

Nortec Collective – Tijuana Sound Machine



un overol de talla pequeña
Junio 6, 2008, 12:00 am
Archivado en: cancionero | Etiquetas:

*

Si yo mismo fuera mi recuerdo.
Si yo mismo no estuviera aquí,
si estuviera recordando con
nostalgia el futuro.
Si yo mismo fuese el futuro:
ese tiempo que se recuerda
recostado en la cama.
Pero guardo silencio,
ni una sola palabra.
Porque no soy nada de lo
que pienso, digo e imagino.
No soy nada de lo que
espero: me hacen esperar.
No soy nada de lo que pasto
y mastico. Me van a quitar
lo único que tengo. Porque
estoy al alcance.

*

alguna calle de Bogotá. Cierta calle

*

Y ahora salgo: la cabeza
levantada con algo de ánimo.
Ya lo presiento: ya está
aquí el hombre y su artificio.
Su tierra, su lenguaje, y su
mitad de corazón. Si yo mismo
fuera mi recuerdo, me gustaría
que me recordasen por algo más
de lo que aquí, en esta arena,
se me impone. Espero que
vuelvas a dormir: espero que
despertando no tengas nada.
Nada sea tuyo. Mis ojos ya
están cerrados.

*

Un poco de música sexy para el Viernes. Señoras y señores, ¡buena caza!
Morphine – You Look Like Rain



cumpleaños (de un tiempo a otro)
Junio 3, 2008, 12:00 am
Archivado en: don sesto, episodios

Amigos y amigas: desde el principio este ha sido un espacio en el que he buscado una continuidad: ya sea a mi memoria, ya sea un ensayo. Ya sea la soledad. Ha sido un ejercicio casi a diario con el que me divertido mucho, con el que he aprendido. Agradezco sus visitas, sus comentarios, el apoyo, el cariño, el ánimo. No es despedida total: el que se despide es un año más. Es una capa que cae, y que espero se pudra. Para no llevar tantas cargas encima.
Les quiero dejar una carta que escribí para conmemorar la fecha: me gustan las fiestas, me gustan mucho las conmemoraciones. Me gusta empezar de nuevo. La carta es personal, tal y como me gusta: sin embargo esto de las personas, o de ser personal es una trampa. Hasta una persona puede ser inventada. Pero éste soy yo, no invento nada: lo mío tiene que ver más con lo que digo a continuación.

[editado junio 4.. .]

los rodríguez (canta el grande) – mi enfermedad