… por ahora: una conciencia cómica (¿dónde está la fresa salvaje? UnO)

Hay algo que pasa con las direcciones de, cómo llamarlos, sectores de cultura aquí en mi pueblo. El caso es que iba yo para la Secretaría de Cultura, almacenada y hospedada en el centro. Papel y teléfono en mano: nueve con nueve era todo. Pues cuál no sería la sorpresa al llegar a una fábrica de zapatos.
Como el buen burócrata que soy, hasta tengo pinta, eche, lo pueden decir los compañeros del banco donde trabajo, pues me planto en la entrada y le pregunto al que tenía la cara más amigable: esto es, la menos espantosa…
– Of. 303, por favor.
– es la cuadra de arriba

Allí me entero de que en realidad, si esto sigue existiendo, no es como tal la Secretaria de C., es el parqueadero donde van a parar los carritos, o los cochazos de los funcionarios. (Vaya, me imagino que los tendrán fuertemente custodiados, cámaras de seguridad, y armas láser: porque para lo que puede ser un poeta despechado, o un escritor inseguro, pues… pues que ya se sabe dónde hay que ir. En fin.)
Guarda gris, gafas oscuras, labia oscura, mirada de soslayo.
– buenas, para lo de la convocatoria
– espere ahí, tome asiento. Ya lo llamo.
– ok, perdón. Por cierto: no veo la silla…

Al llegar si había notado unos personajes extraños, tan extraños como lo puedo ser. Es decir, que había olido en el aire esto que se conoce como ´llaverías´ o ´parces´.
Uno de ellos, el más bajito, mostraba unos zapatos rojos, fuera de onda. Completamente sui generis. Aún no estoy seguro si los tales estaban en fase de desarrollo, o cómo era el asunto. El caso es me pongo a pensar que ha sido este sujeto el que adulteró la dirección, para que todos llegaramos a probarnos zapatos en estado de prueba… (tal pensamiento sería verosímil).
Cuando logré encontrar la silla que según el que guardaba había, pero que parece que era una clase de broma privada, porque nunca encontré, se me hizo al lado un hombre blanco, blanquísimo. Sí, un hombre muy pálido que se aferraba a su paquete como naúfrago a tabla.
– ¿Ud. llamó?
– ¿llamar a quién?, le replico.
– Pues para llamar para preguntar. Mire, aquí hay un número…
– Pero para qué llamar, esa gente vive muy ocupada.
– Pues llamar para preguntar lo que uno no sabe.
– Claro, porque si uno ya lo sabe, para qué llamar.
(parece no escuchar lo que le digo)
– Pues llamar para preguntar lo que uno ya sabe, y de paso, pues saludar. Mire que mi madre me enseñó.
– ok, perdón (lo que uno se entera sentándose en una silla que no existe…)

Parece ser que llegué a la hora de los conversadores y los caspas, porque hete aquí que acaba de salir una linda jodencita, como autoriza Joyce, en senda camisa pegada color verde billlar:
– hazme carambola, amor.

Nos hacen seguir. Viva. Somos tres, bueno: cuatro contando al hombre invisible.
Hay en la comisaría, así se le dice cuando uno va a entregar los papeles, un individuo enorme que sin saber porqué, o cómo coño, quiere ocultar el tamaño de sus manos.
– Hombre, pues, le chiflo, mira que la otra vez… (le cuento una de estas historias de directorio telefónico).
El caso es que al parecer en su vida, en subida, deber ser, sí, mejor así, en subida este hombre había sabido lo que era sentarse en un sitio más pequeño que su trasero. Mientras lo vemos ahí peleando con los anexos, hojas, archivos adjuntos, etc., el hombre pálido me mira como queriendo preguntar
– ¿Y en Ud. va a participar en esto…?
– Claro que sí, no solo eso, voy a dar comilona en mi casa apenas el fallo.
– Ah.
– Ya he ido pensando a quién invitar, y a quién cerrarle la puerta.
– Mire que la primera vez que llamé, me dijeron que el sobre había que entregarlo cerrado. A la segunda vez me dijeron abierto. A la tercera, porque la hubo, me dijeron venga aquí y hacemos un pulso entre lo medio cerrado, lo medio lleno, y lo medio vacío…
– Yo quise entregar esto el primer día, pero andaba sopas de tiempo..
– Yo no pude, porque no me HABÍA prestado la plata.
– ¿quién?, le pregunto
– Mi mamá… yo sí sabía que este chicuelo de unos 45 años tenía fachada de haber estado en un seminario. Motivos ajenos a la persona de Jeús H, me imagino, lo habrán hecho desistir.
Lo que a uno se le da por pensar echando lora en una parte cualquiera. Y QUE NO EXISTE EN EL MAPA.

CONTINÚA…

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5 comentarios sobre “… por ahora: una conciencia cómica (¿dónde está la fresa salvaje? UnO)

  1. GENIAL. SImplemente genial. Además de subida (qué grande!), lo de la blusa verde billar / hazme carambola, amor es lo mejor que he leido en todo el dia. Es cierto que apenas son las siete menos cuarto de la mañana y que me acabo de levantar porque no soy capaz de pegar ojo… pero hoy me ha gustado tanto tu post, que no voy a leer NADA MAS para que tengas ese honor.

    ¿Y LA SEGUNDA PARTE ???? (no la saques hasta mañana, que hoy ya no puedo leer nada mas)

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