charles simic vs euclides

cuánto no le debo a internet. Y aquí termino, ¿para qué ser redundante?

La silla

Esta silla fue una vez alumna de Euclides.

El libro de sus leyes reposa sobre su asiento.
Las ventanas de la escuela estaban abiertas,
De suerte que el viento volteaba las páginas
Susurando las gloriosas pruebas.

El sol se puso sobre los dorados tejados.
Por todas partes las sombras se alargaron,
Pero Euclides no dijo nada de eso.

(De “Hotel Insomnia”, 1992)

Me aterra la sencillez: el poema nos carga como si fuéramos niños. Lo encontré en un moleskine echado al mar. Por eso agradezco, y no ceso de agradecer la gracia del encuentro. A Iván no le conozco, y ya me hace un regalo.

¡Qué viva!

Más pugilismo aquí.

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