… aguardar el día que llega

antes de irme a dormir la cobija se me ha puesto de reproche. Como iba para largo, he decidido responderle.

– ¿piensas en ella?
– Sí, pero pienso sobre todo en lo que habrá de suceder
– Claro, no es normal decirle lo que no debe decirse al principio.
– ¿Y eso es… ?
– No se debe escribir una carta con la siguiente frase repetida muchas veces: aquí te digo lo que no se debe decir; si tenías la sospecha aquí te la corroboro; tienes razón: puedes sospechar…
– ¿es que puede haber otra manera de postularse?
– Puede haber esta manera en que no quedas tan expuesto…
– No le veo problema. Cuántas veces no he venido acá a dormir con la frase Sin freno para el amor.
– Pero eso hace parte de una canción.
– Sí: puedes decir que no soy tan original como aparento.
– Te desvías del tema, como siempre.
– entonces pregunta tú, que yo respondo.
– así no funciona: esto de las preguntas solo funciona cuando debes algo: cuando estás debajo mío. Y no lo estás.
– Será porque eres cobija…
– Ponte serio.
– ok, perdón.
– ¿POr qué piensas en ella?, ¿qué tiene de raro?
– tiene de raro lo que sea aquello hablar de otro modo, estar de otro modo: comportarse distinto.
– ¿es que antes era de otra manera?
– Pues mira que desde hace poco no doy pie con bola cuando chateamos, y eso es porque cai en lo que sea esto de impresionarle, y de darle respuestas brillantes. Una tontería, porque así no funciona
– ¿y entonces cómo funciona?
– funciona cuando supero lo embollado que he estado; mira tú que a mi edad y se me ponen aún los pies fríos: sufro de nervios.
– pero los nervios son un estado aguantable, si es debido al amor.
– mira tú que eso que dices parece una canción de Leonardo Fabio.
– Bueno, pero ellos nunca se equivocan.
– Claro, pero eso no me sirve de nada: yo sí me he equivocado.
– Pero esta semana, y además eso de equivocarse es puro, qué…
– ¿será amor?
– es seguro. Y ella, qué, piensa en ti.
– Uy, le he arrancado la confesión.
– Y qué sigue.
– por hoy dormir, por hoy aguardar el día que llega.
– finalicemos: yo sé que adoras a las mujeres que te han arruinado.
– y las que me arruinarán.
– Mira que suenan las trompetas: eres un cursi, amigo.
– No lo niego, cobija.

4 comentarios en “… aguardar el día que llega

  1. Mira que eres exagerado 39: seguro existe, así sea de a raticos.

    Botón: a veces la palabra ruina nos viene bien; arruinar sería cambiar, sentirse mejor: o como dice el grupo Fobia: liberar.

    Lucía: tú como siempre me perdonas y me animas en todo…

    abrazos para todos.

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