un par de solteronas… casadas

M. conoce a dos tías, de esas de bigote y mochila azul, que estando casadas se comportan como solteronas.
La gracia es que por cosas de la vida ambas se terminaron conociendo. Cosas de la vida: malas noticias.
M. se incomoda un poquitín porque su grande boca les ha dado entender que en el trío puede existir algo así como una charla metafísica, y muy trascendental. (Los dientes sin enjuague son lo peor: hay que saber callar, M.)
El problema que menos le interesa a M. es que haya sexo, y cogidita de la mano.
NO; su lío, y por aquí viene la pregunta, es que M. ha pensado siempre que puede ser amigo de todo el mundo. (Un vacán, y todas esas chorradas).
Podría no ser malo eso de entrarle a todo al que se conoce, y desarmarlo con una sinceridad diabólica. Lo malo es que a M. le gusta no aburrirse con la pesadez de la gente: que anda que nada hay escrito como para amargarse de entrada. (O para tener un punto de vista desde el comienzo, y hasta el final).

A M. le encantan que la manzana de Eva hubiera estado podrida: pero es que desde ahí todo se vuelve una broma… cruel.
A M. le encanta afirmar esto: el pensamiento solo sirve para incrementar la sonrisa ORIGINARIA. (No se imagina si en vez de la manzana, el plato hubiese sido una sopa de menudencias).
A las solteronas de M. no parece importales este asunto de ser más ligero, y un triz sutil. A las solteronas de M. todo parece importarles, y les choca si de entrada no escuchan la última palabra. Amén.
Y así solo las conozcas hace quince minutos, se sienten con el derecho de conocer todo el intríngulis de tu vida.
Datos como el primer pajazo, o la primera comilona de mocos, son cosas que encantan a las solteronas. (M. no tendrá jamás derecho a decir otra cosa de lo que ellas piensan es lo sano).
Cosas como el dolor, la depre, etc, son credo solteril. ¡Y nada de limpiarse el culo con más de un dedo….!

SErás juzgado, es el lema de las solteronas de M.

M. sabe que puede ser que vengan tiempos más duros: por eso él sabe que lo de ahora está bien, y se le da muy bien esto de comportarse como un niñaco irresponsable. En general todo le parece que está bien, pues desde siempre ha estado embarrado, y comido.
M. se pregunta por el tamaño del mordisco de Eva, y de Adán… luego se mide su polla, y al hallar placer, se le da por amar a todo el mundo.
M. puede ser que esté loco; pero no parece haber gracia alguna en estar muy cuerdo. Eso se le deja a la OEA, ONU, RTU, THU, NHATAK…

Desde hace algunos días M. se está quedando sordo: hace como que no escucha.

9 comentarios en “un par de solteronas… casadas

  1. Qué buen título e imagen: tengo un par de tías (familiares estas) casadas solteronas, que son más solteronas que mis tías casadas.
    A M. podría recomendársele un aforismo que leí hace años, no me acuerdo (ay) de su autor: “sólo abro mi boca para poner alimento en ella”.

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