no existen palabras vacías

No sé quién le hacia mala jeta a quién.

Pero como él no está, puedo decir que desde cierta esquina me miraba con pinta de matarife a punto de degollar al ternero. Y yo, el lindo ternero, muy inocente empinaba una cervecita. (Últimamente me he mal acostumbrado y digo caña)

Fedor D. diría: mientras te empujabas una pintas al coleto, el matarife, luego de hacer una peregrinación en términos confesivos, te iba a matar por una causa elevada.

– Resulta que yo, el matarife, soy Deus. Y tu, al que mato, como eres sangre de mi sangre, me dolerá más a mi que a ti.
– Entonces no me mates.
– Palabra de Deus
– En ti confío, Señor.
– Vamos a propagar el duelo.
– Pero a mi me gustaría reír un poco más.
– El mundo es triste, triste, triste. Hijos de Descartes, y de la razón… Vea que yo sufro.
– Vea que lo compadezco. ¿Pero qué le parece si invitamos a esas niñas pintiparadas que nos ven?
– Vea que soy tímido, y me aturrullo todo.
– Tranquilo, confia en mi. Confia en tu hijo, Padre.
– ¿Y hablarás por mi?
– Tampoco. En cambio soy muy bueno para enredar y hacer hablar a la gente. Soy capaz de hablar de casi cualquier cosa.
– ¿Eres capaz de hablar mi cabellera entocinada?
– Soy capaz de darle nombre al shampoo que usa
– Vamos pues.

Nuestra primera charla sobre una mesa, a son de amigos, fue en la soberbia discusión sobre El Hijo de la Novia. Hermosa película de Campanella.

Todo empezó porque realmente unas niñas tenían el cartelito de promoción. Sin más fui y les dije que me gustaba, y que si me lo podían regalar.

– Esto no es de gratis, eh
– ¿y está a la venta?
– Todo lo que ve
– ¿Cuánto por los cachetes?
– Esos ya tienen dueña
– caramba, no sabía que ibas por ese lado
– Mi madrecita los aprieta con amor todas las mañanas.
– Ah, pues, si quieres yo hago lo mismo por la mañana en mi casa. ¿Se nos unen? Mi amigo suele llamarse Dionell Pero ahora está en su papel de Deus.
– Con gusto querido.
– Y eso que no me has visto en plena acción.

Deus se ha sentado en la última banca. Como el buen patán que es, producto de la soledad y la melancolía. (Al octavo día Deus lloró, y de sus lágrimas ha bebido gran parte del género humano).
Lo que no sabía es que Deus trajo guitarra. Y en realidad al primer zarpazo me puse de una pieza. Ya se sabe: nada más aburrido que una fiesta de filosordos tocando guitarra.
Pero No lo hace mal.

Me gusta su actitud.
Me gusta que si canta que el mundo no va más, ponga cara de eso. Me encanta el humor. Y la tremenda melancolía, apabullante melancolía de la que hace gala. Todo esto para qué; para en seguida soltarse y comenzar a hablar amoralmente. Es decir, como si en serio el mundo  fuera una cosa buena, y echa para reír.
– Eso me enganchó: la risa incontenible.

Dionell es una de las personas que más me han hecho reír en la vida.
Y eso es mucho decir, porque por lo general soy yo el que hace reír a todo el mundo. Hacer reir al bufón es arduo.

Eso se lo agradezco.
Las historias de la pecueca, el odóntologo, o el cactus en la sopa, me lo hacen un Groucho. (Inclusive un más que él: porque es en vivo, y no diferido).

Deus ahora está más relajado. Ha despotricado, y ya es justo que nos pongamos manos a la obra en cuanto a la cerveza, a las cañas, a las tablas, a los cachetes.

A lo que nos quieran encontrar estaremos metiendo duelo por la muerte de San Agustín, a son de la plena de Nicolás Huevas.

El piscolabios.

Un disparo – Dionell Benítez

http://www.goear.com/files/sst4/0c21d660ccfaee3137560c3ec500aadd.mp3″

9 comentarios en “no existen palabras vacías

  1. Es que si Deus no pudiera disponer de la vida de sus Hijos y bañarse en su sangre cuando le viniera en gana, ¿cómo podría ser Deus? El monoteísmo ha creado a Deus como un ser cruel, un dictador de la moral y de la conciencia, que utiliza todos los mecanismos de represión a su alcance.
    El escritor Gonzalo Torrente Ballester escribió en su novela “Crónica del rey pasmado” una frase sobre un fraile capuchino (inquisidor integrista, para más señas) una vez que lo envían al exilio de Roma: “y cuando vuelva, que lo haga convencido de que mejor que quemar judías, es acostarse con ellas”.
    Y quien dice judías, dice “niñas pintiparadas”. A Deus le falta divertirse. Un Deus en las alturas es un amargado.
    Abrazos

  2. Alfredo: existe una escena de Zorba el griego que me encanta. Dice: si Dios se hubiera ido a dormir temprano no hubiera existido la navidad; él salío a buscar a la Virgen… y se la tomó por los cuernos: algo es así es la idea.
    abrazos,

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