…hace una vida

ayer hace doce años estaba con los milis: esta torva figura con un fúsil más grande que él al lado. Bonita estampa: me apellidaban Karamazov.

La milicia la sacaba por lo poros. ¡Cuántas veces en formación no tocaba volverlo a hacer todo porque a un sargento listo me dejaba de último en la fila! Y yo que tengo mi tumbaito. El Sargento, creo que de apellido Villanueva, nunca entendía porqué le tocaba quedarse de SS en puente largo. El hacia todo lo que le ordenaban, incluso abrir esa horrible boca para dejar salir vulgaridades. En realidad lo buscaba, porque no le gustaba quedarse en casa. Todos los que estamos en formación lo entendiamos: le llevabamos lindas flores. Le regalábamos medallas. Siendo aquí un terrible mandón, en su casa no pasaba de soldado raso. Pobrecillo.
Uno de los peores castigos era contemplar durante más un minuto la foto de su esposa. Lo que no sabía era que por la noche nos reiamos con el color sepia, con la cara de no saber en lo que se estaba metiendo: de aquella vez que dijo el SÍ. La corbata le iba chueca el día de su matrimonio. Sí, lo entendiamos. Estaba con el asunto de la formación… militar.

Si de los que estábamos allí dependiera la defensa abnegada del país, hace rato nos hubiera invadido un salvaje con una goma y una piedra. Formados dábamos espanto. El lindo rectángulo que por días y días nuestro SS nos habia inculcado, se volvía un horrible paralelepípedo. O eso decía el SS, que para lo de la geometría no andaba con sus puntos. Y para todo lo demás, también.
No afirmo que los milis sean brutos: lo parecen, que es distinto. Lo parecen, porque es nada más buscar un poco más para encontrar… nada. Y en la Tercera Meditación Descartes se preguntó si lo que eran hombres no podían ser animaluchos con capas: autómatas bajo camisas a rayas. Y como entre el ser y la nada se encuentran los militares. Que me ha salido bien el silogismo.

Sí, hace doce años estaba allí. ¿Y los olores? Aún guardados, y recién planchaditos.

He aquí las gentes de
poco peso.
Los nítidos recuerdos,
las pistas de sombra.

5 comentarios en “…hace una vida

  1. Afortunadamente esa mili obligatoria pasó a la historia (aunque ahora están ideando restaurarla de nuevo). Sólo puedo decirte, y a través de mi propia experiencia (ojo, que no por mí, sino por mi novio), que es una pena que te partan la carrera de estudios por la mitad, la vida y los proyectos. Que te humillen y te traten como escoria….
    Afortunadamente todo ha cambiado, pero lo vivido quedará ahí, en vuestro (tu) interior.

    Un abrazo

  2. Dice el dicho popular que el militar es una planta a la que conviene regar para que no dé fruto. Ah, la sabiduría del pueblo…
    Yo me libré de la experiencia en el último momento, cuando en España finalizó el servicio militar obligatorio acababan de sortearme y me había tocado pasar nueve meses a quinientos kilómetros de casa. Tratándose de militares, diez metros siguen siendo lejos.
    Abrazos.

  3. .
    Imaginaos: en mi país aún es obligatorio el servicio militar; para amar y defender nuestro país no se hace voluntariamente: se hace a las malas. Tan bonita que es la democracia….. LO hace, o lo hace. Punto.
    .

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