nimio, no anónimo.

Esta entrada es algo así como la hermana gemela de la de ayer. Todo por una explicación: todo por un seudónimo.

No busco el anonimato. Eso no me gusta, ni me place. Lo que busco es un juego un poco más interesante. Hago que otro hablé por mí. Pero no otro de carne y hueso: un nombre. Un motete, apodo, o seudónimo. ¿POr qué ´malvisto?´POr un cuento de Samuel Beckett. ¿Por qué don sesto? Por camilo, por la fresa salvaje. Busco otro nombre, cambio periódicamente de nombre, pues, como dice la mona taty, trato de ajustar mi nombre para estar cerca de mi yo. Ando de viaje, y de búsqueda. Descubro y pierdo. Y a veces lo que encuentro hago como si no lo hubiese encontrado: para volverlo a ver de otro modo más adelante.
Y a veces, cuando me miro al espejo, cuando el día empieza sin que logre afeitarme, soy andrés gómez. Uno más, otro: solo otro.

Es imposible que todo pase, todo se mueva: todo se transforme, sin que el modo en que uno se refiere a sí mismo se desgaste. Pase de mano en mano. No, el nombre cambia. De alguna forma hay que marcar un acontecimiento: el cambio que mueve la línea que he trazado días atrás.
Lo otro es que creo muy poco en los nombres propios: en cambio me gustan lo hecho en nombre propio. Me gusta cuando SIENTO que hay alguien detrás. Un ser, una fuerza, una voluntad. Yo, y otro. Y el otro.

– Nunca me han gustado los nombres propios: como si eso fuera una propiedad y el otro tuviera que tener una llave, o una contaseña para venir a visitarme, para tratar conmigo. No, nada de eso. Desde que haya respeto me dejo invadir. No hay problema si en la visita se rompen y desaparecen algunos prejuicios. Algunas ideas nocivas y tontas. Mejor así.

Como este otro que les recomienda Silje Nes. Me es imposible no compartir con otro, con el otro, y conmigo mismo, algo que gusta tanto. Que es un encanto. ¡Que lo disfruten!

Silje Nes – Dizzy Street

7 comentarios en “nimio, no anónimo.

  1. El único cuidado que hay que tener con los desdoblamientos de personalidad, es cuando Mr. Hyde se va de parranda sin nosotros… Coincido con Lucía, lo importante es el fondo, y no la etiqueta. Como dice el sabio, sólo conocemos el nombre por el que los demás nos conocen, el auténtico, el verdadero, es el que intentamos descubrir el resto de la vida.
    Abrazos, hermano

  2. .
    Lucía: es eso lo que vale, ¿cierto? Lo que va en el fondo, lo que uno comparte. Lo que sostiene todo lo demás.
    .
    Alfredo: A veces dejo que eso pase: se vale que se vaya sin nosotros. Y esto de descubrir el verdadero, nuestro nombre verdadero, creéme que es una herida abierta cuando escribo, cuando apuro otro día. Por eso creo que la todo aquello que no entusiasma, que nos place, etc, más que entretenimiento sirve como excusa para irnos encontrando.

  3. Luego me paso por aquí con más tiempo a escuchar tu última recomendación. Ahora tengo que salir a comer. Te cuento que de música me gusta de todo, pero prefiero el rock y el pop. Hasta luego.

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