No contenerse

Uno no escribe por la inspiración. Uno escribe por el trabajo de escribir: la inspiración llega después. O mucho más tarde: o nunca. Escribir dos horas diarias es lo que debería llamarse inspiración. Escribir: ¿por dónde empezar? Por donde se pueda.

La cosa es que hace poco, muy poco, me intereso por el sincero placer de contar una historia. Me gusta emplear la palabra ´sincero´, porque nada más contrario a lo que persigo y busco en los relatos. Me gusta el fraude, pero no el engaño: es decir, me gustaría saber que aún hay tela para cortar de la idea platónica de los artistas. Idea no es vida. Yo creo que aún es posible hacerlo mediante un concienzudo uso del fraude. Idea no es esa nada encima de la vida. Idea; vida tampoco… simplemente hago como si en realidad existiera. Como si nunca hubiesen verbos, existencia, sino la sola idea del cambio. De los adverbios. Ver a un mundo derrumbarse y contarlo, relatarlo a través de lo que no sería existencias palpables, cuanto cambiantes y cambiadas. Por eso la escritura es una estupidez. Habla de aquello que nunca está: que no aparece. Como si la escritura no fuera seria, cuanto persigue un fin que está: que crece luego de abandonarla. Llámese mundo, amor, amistad… la la escritura parece estar colmada de algo que no es es ella: es una estupidez.

Entonces viene esto de no saber nada de historias, de no saber contar una historia: y sin embargo obligarme a ello. Lo siguiente hacia parte de un correo que nunca mandé. Que no mandaré porque la escritura empieza a separarse del espectáculo para uno solo: la escritura requiere un auditorio más numeroso. Ya el inicio deja ver que más que un bosquejo, es algo así como la idea de una actuación.

Parece que el bosquejo de la novelita lo tengo. Me salió: salió como una uña que crece. Fue tan sencillo escribirlo. Y la sensanción que tengo frente a esto de nosotros, lo que pasó, es, por una parte, un dolor de pérdida: pero por otro lado algo en mi husmea y levanta la nariz para analizarlo como una historia: un examen escrito. Entonces cuando veo tu foto por un lado me emociono y se me salen las lágrimas. Pero otro yo comienza a intentar hallar las palabras. Para escribir una historia que quiero sea como un lago. Como éste que se parece ver en un caramelo cuando lo chupas, y te lo sacas de la boca. Y luego lo ves a contraluz. Pero un caramelo, o un lago es sólo un lago, o un caramelo. Entonces no es fácil dejar sólo lo que sea caramelo, y no se vuelva, digamos, un zapato. Así ocurre con mis palabras: quito lo que más se pueda, para que sea una historia, y no un zapato. Así ocurre cuando te veo y pienso que te veré: mi amor se pone sus zapatos y echa a andar sin remedio. Por mí está bien. Es tanto la estatua que está en un parque: y quien la mira, y quien la hizo posible.
Esto de escribir parece propio de idiotas, o psiquiátricos. No es uno solo el que habla: es una multitud que erra, pero también va por un camino.

¿Cómo buscar allí donde todo cambia, donde se ignora lo que se busca? Escribiendo: pensando que es mejor poner la primera letra que escuchar un buen disco. ¡Adorable idiotez! Cuando se escribe más que un descubrimiento se hacen encuentros felices. Como encontrar otro idiota que te lea, otro que le guste, otro que adapte: otro que se identifique. Otro que quiera seguir escribiendo. Otro que haga actuar a sus recuerdos… otro: siempre otro.

The Hall Effect – Days
http://www.goear.com/files/sst4/3d1fd68ccfcb71eb6918352df32102d4.mp3″

6 comentarios en “No contenerse

  1. Alfred Hitchcock, el otro sir Alfred, decía que el 99% de su trabajo en el cine era pensar las películas. Para él, una vez pensadas, una vez rodadas en su cabeza, la película estaba completa. Los rodajes le aburrían, porque para él era una repetición de algo que ya había hecho, y que nunca terminaba por salir igual de bien que en su imaginación.
    Creo que con la escritura a algunos nos pasa lo mismo.
    Abrazos

  2. Sin embargo, en el acto de contar se transforma la ide previa, seguro, se termina, nunca es lo mismo que lo que se pensó: el lenguaje sabe mejor que uno lo que uno busca (ya lo he dicho alguna que otra vez): por lo menos eso pienso yo… Y el otro, sí: sobre todo que uno mismo pueda ser el otro: salir de uno de puñetera vez.
    Muy interesante tu reflexión: en ella misma y por lo que ayuda a pensar, que es cuando más interesan las reflexiones, je.
    Un abrazo.

  3. Dijo Shakespeare que la vida es un cuento narrado por un idiota.La “realidad” es tan sólo lo que se describe de ella.La labor de un escritor es replantearse constantemente estos dilemas.Las historias no se inventan,andan por ahí sueltas,como los poemas,y uno va a la caza.A veces volvemos con la cabeza gacha,y,otras,con el trofeo.Tus dudas son el motor del arte.Si todo se sabe,el mundo se detendría.
    Un abrazo.

  4. Hummm, distintos son los laberintos que nos aproximan a la hoja en blanco o a la pantalla.
    Me gusta la respuesta de Francisco Machuca: “las historias no se inventan, andan por ahí sueltas, como los poemas, y uno va a la caza”
    No termino de decidir si soy idiota, gustoza, adaptada, identificada o simplemente otra. Lo cierto es que disfruto de estos devaneos suyos, mientras usted arma alguna historia en su cabeza.
    Saludo cordial.

  5. .
    Alfredo: no me imagino lo que no habrá tenido salida en la cabeza de Sir Alfred. Otro que se incendiaba, que tenía que abrir la vantena para que no se le estallara la cabeza.
    .
    Luisa: totalmente de acuerdo. El lenguaje sabe mucho mejor; la idea al final ha sido lo menos. e ha rotado, ha cambiado. Lo que se debe contar cambiar todo: y me gusta mucho, porque incluso lo que uno mismo tenía intención de decir, de defender, cambia. Por cada historia contada, al parecer se vuelve uno menos sabio: cuanto más humilde. Otra cosa es el misterio de lo enviosos, e insufribles que se vuelven…
    .
    Francisco: me gusta mucho tu idea: uno va a la caza. Algunos ya tendrán su método, su modo de atrapar las historias. Al principio es la vacilación, la oscuridad. Y sin embargo parece que una buena historia carece de dirección. Está cambiando todo el tiempo: ha de ser que la caza nos termina metiendo mucho más de lo que queremos.
    .
    Susana: embrollos, vueltas, esquinas, tantas cosas que nos aproximan. Pero también está el errabundeo: eso también me encanta. El perderse, debido a la misma acción de cazar. Y lo otro, jeje. muchísimas gracias… aún busco el contexto, más que la historia.
    .

  6. Muy cierto lo que dice Luisa. En el acto de narrar la historia se va transformando, e incluso sus personajes van adquiriendo conciencia propia.
    La inspiración viene con el trabajo y la constancia. Es una estricta gobernanta.
    Saludos.

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