Fotosíntesis

La iluminación, si aún es de uso el término, me vino tras el concierto del Carmina Burana tomando cerveza con mis amigos. No existía una discusión pesada, o que cada uno se estuviera midiendo la arruga entre la frente. La arruga del cejo, cuya extensión da para un mobiliario en una academia.
No, la simple conversación que viene tras la quinta ceveza.

Lo más importante para mi sucede fuera del lenguaje, y el tonto proceso de verbalizar es de cobardes. Porque la palabra es medida, la palabra es correcta y siempre está en sus cabales; está dentro de sus límites. El lenguaje siempre lo está ordenando todo, lo dispone…. yo pensé que era yo mismo palabra, me equivoqué. Si existe algo a lo que pertenezco es al bolero: porque soy completamente exagerado. Por eso balbuceo, por eso me tiene sin cuidado no estar al día. Porque soy un bolero que camina. Es mentira que lo verbalice todo: es inútil hacerlo, ¿de qué sirve? A mi no me gusta la palabra muerta. Como si cada texto que escribiera fue a convertirse en himno nacional: ¡qué asco! Prefiero que sea eso, que esté como un balbuceo. Como un ruego. Por eso avanzar, no, no hay avance verdadero: cuando quiero avanzar me demoro mil veces más.

Aún sigo buscando, me muevo y me muevo: dejo de pensar, dejo de actuar. Creo que si no fuera por el amor, por la necesidad que tengo de él, sin pensármelo me iría a recluirme a un monasterio. Si no fuera por el amor: un momento; el amor, la necesidad, la carencia es la que nos hace salir de nosotros. Se rompe el espejo.
Porque no me parece tan cierto que uno se esté buscando siempre: y que por eso se escribe, y que por eso se hacen tantas cosas: para verse reflejado en el mundo. Es este un error muy común: parte del malentendido; parte de un olvido. Es la conciencia la que nombra al mundo, y nombrándolo lo disminuye. Sin embargo, es ésta tan sólo una de las posibilidades del lenguaje. Porque también se encuentra la comunicación profunda. La que podría llamarse mística: si aún es de uso el término. Es decir….

Verse en todo lado a sí mismo: qué horrenda cosa egoísta, y envidiosa. No, escribo porque quiero estar fuera del mundo. Fuera de mi tonta persona: escribo para anular ese YO que habla solo, y se cree muy brillante. Qué va: ¿han escuchado hasta al final un bolero? No escuchar los tres minutos. Es preguntarse, ¿qué hace a un hombre componer y canta de tal forma? Ser exagerado…. eso fue lo que se me ocurrió. Que soy un exagerado: no parezco un amante del lenguaje. Soy un, no, despacio; intento vivir como un bolero.

Podría decir que hasta ahora he estado calentando la mano. Moviéndome en la hipótesis. Diciendo lo que hubiera podido decir: escribiendo lo que hubiera querido escribir. Para ir saliendo de lo viejo, para ir moviendo lo viejo. Para ir reafirmando que si lo dice el deseo es verdad.He estado pensando; y a veces cuando el pensamiento se detiene es cuando escribo lo que hubiera querido escribir. Justamente así. Por eso soy incapaz de redondear el relato: de dar el punto final al ensayo: porque es solo volver a pensar para seguir ensayando, relatando, contando. Escribiendo un poema.
Pero terminar no me importa: cuanto continuar, cuanto contradecir con todo mi ser el que no haya nuevo bajo el sol. Es posible; sólo que el juego cambia. Sólo que lo finito es enorme en su manifestación. A su modo lo finito, lo mortal, es infinito. Y eso aún me entusiasma. Eso remueve en mí más de una dolencia: la necesidad de empezar de nuevo. Por lo general es una completa ilusión: tal vez sea una de las menos dañinas.
Pues cuando uno mete, es una hipótesis más, el dedo y prueba de la esencia del hecho hombre, es lo mismo, es el mismo sabor: ello no cambia. No ha existido esa clase de evolución de dejar las cosas atrás, de tomar un nuevo camino. Es la misma naturaleza; es el mismo deseo embotado. Aún el humo de Abel llega más alto y primero a Dios. La parábola de la resurrección es el deseo de retomar, de volver a ver: de correr la cortina que tapa nuestros ojos.

Y yo que pensé que todo era palabra, y habia palabra, y la usaba a mi antojo. Pero luego de ir a un concierto, nuevamente la repetición, descubri que para mi lo más importante está lejos de la palabra. Porque la palabra es medida, y yo soy exagerado. De ahí mi balbuceo: por eso no me podré explicar, ni decir nada. Por eso soy yo mismo un balbuceo… por eso antes que poeta, horrible palabra para decir algo donde casi todo es horrible, yo soy un hombre de boleros. Justo igual de exagerado. Soy un bolero que camina.

Me gusta la idea de ser un bolero…..
¿Cómo pretender esta realidad? Es imposible: o acaso volviendo a cantar. Para cantar, me siento, intento hacerlo. Cruzo las piernas. SOLO las piernas. Para cantar no hay que saber cantar. Tener guitarra: para cantar hay que querer cantar. Tener algo para cantar… mátame, si no iré detrás de ti.

Para quienes no la conocen, les presento a la soberbia banda mexcana Zoé.
http://www.goear.com/files/sst4/5567fb8c4b738648860dfc097fdf970f.mp3″

8 comentarios en “Fotosíntesis

  1. El proceso de la escritura es tan enigmático como el proceso de su lectura.Es curioso,me hacer reflexionar sobre algo que no he recaído nunca;Cuando primero se lee con la vana esperanza de huir de la realidad,y más tarde,descubrimos que és todo lo contrario.
    Creo que me voy a servir un whiski y poner un disco de Gatica.
    Un fuerte abrazo.

  2. Yo sí creo que la escritura es una búsqueda, de nosotros mismos hacia los demás, un “dar a conocer” íntimo, discreto, pero más puro que una tarde en el psicoanalista, sin inducción.
    La palabra es un límite. No agranda el campo, sino que lo acorta, lo que no cabe en ella no existe; sólo algo existe cuando tiene nombre…
    Abrazos,

  3. .
    Francisco: leer y escribir es una trampa. Mejos pongo ´debe´ ser un trampa. Por eso me gustan las novelas claustrofóbicas, tipo Beckett: es como sltar el ancla y pensar que se puede uno hundir muy fácil. Abrazos!
    .
    Alfredo: un viaje, una búsqueda. Pero no creo que sea de nosotros mismos. Pues nunca hay un solo Yo en nosotros mismo. Hay una multitud, y esa multitud es la que debe hablar, antes ese solo y único yo…. Un abrazo,
    Cómo va el guión.-
    .
    Fernando: es romper, zanjar, irse e cabeza. Ayer escuché un homenaje a Luis Demetrio, compositor mexicano, y ve uno que son ellos, los boleristas, quien mejor entienden las experiencias límite. Del tema La Puerta, a Bravo… a una explosión. Un brazo.
    .

  4. Leer y escribir es una trampa, una catarsis, una forma de ocultarte o de desnudarte. A veces es un placer, otra es una putada. Es romper, abrir, cerrar, esconder, mostrar, reír y todo lo contrario.
    Dicen que eres lo que escribe,eso en el caso de uno sea sincero cuando lo hace.
    Eres lo que comes.
    Eres lo que escribes.

    Un beso,

  5. si usted es un bolero, yo creo que seria una cancion bien rabiosa y otras veces calmada…
    igual hay muchas canciones dando vueltas por ah. la vaina es que le suenen a uno.

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