deshoras

Nunca había actuado así: jamás. Realizar un acto, por pequeño que fuera: realizar un acto venenoso nunca ha sido lo mío. Yo no actúo así. No es hermoso lo que hoy he hallado. No trataré de explicarlo, porque consciente estaba de lo fuera de lugar que estaba. Era innecesario, no servía para nada. Es raro, pero nunca había sentido la necesidad de desquitarme. Claro que fue algo pequeño, no un navajazo, o algo por el estilo. Pero ni siquiera fue un desquite, cuanto lo que escribí y lo que iba en el mensaje era la más pura verdad.

El desquite ha estado en el tiempo en el que lo he hecho. Mucho después, cuando ya no tiene sentido alguno. Es probable que el hombre considerado que siempre he sido haya querido meter baza para alterar la situación. Escribo esto mientras se me va ocurriendo, y al ir añadiendo frases veo que la situación lentamente va cambiando: es decir, al principio pensé que era un simple acto venenoso, pero ahora está el tiempo en el que lo hice. ¿Por qué precisamente ahora? ¿Por qué no antes? ¿Qué hubo de nuevo hoy?

Hubo esto de renovar el espíritu. Regularmente lo hago alterando mi ritmo diario: empezando con lo más sencillo. Levantarme más temprano. Dos horas antes lo he hecho. Me ha gustado, porque en ese tiempo he trabajado lo que no hacía durante casi un día. Me he sentido ligero, y de alguna forma compuesto por el insomnio y el sueño. Una buena mezcla. Para el mediodía había descubierto una banda, de la que hablé hoy mismo, y había visto una película. The Killers. Nada mal. Nada mal el día en su tiempo, y a su tiempo: muy medida la concentración, y cierta ligereza: un casi baile para andar entre las horas de día. Hace rato no lo sentia de esta forma: siempre estaba enfrentado a las horas, y no en las horas.

Fue al calentar el almuerzo que lo sentí: que me vino como un pensamiento necesario. Escribir un correo, enviarlo. Y ahora algunas horas después de leerlo me parece algo salido de otra galaxia. No porque lo haya inventado, cuanto es raro verme haciendo eso. ¡Qué manera de desdoblarse! Había allí un pústula y un veneno que el simple hecho de empezar a renovarme termino por sacar al aire. De corazón digo que me da lástima el que haya pasado lo que escribí, no me gusta hacer daño: no me gusta. Pero daño no hubo: no hice daño. Ése correo, no sé cómo decirlo, ha sido un grito, un tanto fuerte y envenenado. Entonces el punto se encuentra en que al levantarme de otro modo, un tanto más desocupado y libre mi espíritu, ha sacado justamente eso al aire. No me imagino lo que pude ser que no trate uno por todos los medios de ser otro de tanto en tanto. Ser uno mismo siempre, persistir en el propio yo, es una forma de nunca estar en el lugar correcto.

El correo, enviado está. El espíritu, me sorprende. Ser venenoso, o bueno, yo no sé si lo haya sido, es una parte de mí mismo que no había explorado. Yo siempre pongo la otra mejilla, y por lo general el decir ´por eso me va como me va´ no me ha importado mucho. Pero hoy, con acto tan pequeño. Es decir, es bueno saber que sigo sorprendiéndome de lo denso, oscuro, que es el intyerior. Y lo desamparada que está la consciencia para bajar a la profundidad. No hay dedo que urda trampas en el inconsciente para saber qué hay. Esa pregunta no existe.

6 comentarios en “deshoras

  1. Qué bueno que hayas visto “The Killers”, sobre el relato de Hemingway. Una de las películas precursoras de lo que luego ha sido el cine “de matones”. Ni Kubrick (“The killing”, de 1957) ni, desde luego, Don Siegel ni mucho menos Tarantino habrían sido los mismos. Buena película para deshoras.
    Abrazos

  2. Sí, yo también me descubro a veces haciendo cosas que no tienen nada que ver con mi personalidad tranquila y complaciente. Y es que no soy, es el oscuro pasajero.

    Besos.

  3. .
    Alfredo: después de leer la entrada de Francisco me entraron ganas irrefrenables. Es maravillosa, muy buena. Y tienes estos planos completamente clásicos como si hubiera una clase de de dejadez, pero ciertamente controlada a la perfección por el director. ¡Qué cine, mi hermano! aBrazos
    .
    Lucía: lo has descrito muy bien: soy muy complaciente, siempre. Hasta esa vez. No está mal que el pasajero salga de cuando en cuando.. besos.
    .
    Francisco: me puse a escribir. Y la saqué a la luz, ello también viene bien. Hacer de una deshora un evento público. un agran abrazo
    ..
    .-

  4. No sabemos por qué sin embargo lo necesitamos hacer llegado el momento, limpiarnos, después viene el asombro, la inquietud al descubrirnos, la necesidad de disculparnos pero el haberlo hecho nos libera, nos permite continuar, aceptemoslo no somos martires, en algún punto tenemos que dejar salir presión.
    Un gran abrazo

  5. ..
    Es cierto, Alba, no se sabe por qué, aunque nunca lo habia experimentado de tal forma: sólo que la disculpa ya no es necesaria. No haylugar para disculpas, no quiero nada de eso. Muchas gracias por la visita….

    besos. . ..
    .

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