Desaparecer

Hoy voy, ¿hoy?, a hablar con las tripas, voy a escribir con las tripas. Hoy me llamo Miguel Poveda, y voy a cantar esto.

http://www.goear.com/files/sst4/d75549575d4f8e96d177d8a5deaa091e.mp3″

Espero terminarme de morirme de una buena vez. Me muero porque quiero, puedo, y me gusta. ¿Y ahora? Ahora quiero hablar del vértigo

Recuerdo una carta que me escribieron en Diciembre. Yo aún le digo cartas a los correos, porque para mí sigue siendo importante la forma extendida de contar las cosas, de confesarlas. Yo mismo a diario entero a otros de mis deseos, de mis voluntades. Como si a diario se muriese y quisiera dejar todo concluido, todo en paz para llegar tranquilo a la noche. Lo que no quiere decir dormir tranquilo. Lo que quiere decir: llegar a la noche. En la carta me escribían que querían acurrucarse a mi lado y llorar: a ver si el miedo desaparecía. Me gusta mucho cuando me dicen esto que no se olvida. Y agradezco estas cartas en las que aún late el sentimiento del abandono. A veces creo que ya nadie lo dice, ya nadie está dispuesto a dejarse caer. Y por eso estas cartas que me llegan, que me escriben, dejan a un lado al mundo, y ya no hay necesidad de mirarlo. O la necesidad queda suspendida por aquello de acurrucarse.

A veces lloro, pero me gusta más que lloren a mi lado. Acurrucados a mi lado. Cuando eso pasa es porque el mundo ha pasado y nos ha sepultado. Cuando el mundo sepulta, cuando el mundo quiera acabar con nosotros, es porque ha quedado esta sensación de la deriva, de la veleta. El ojo se cierra, y aguanta. Vértigo.
Vértigo, vértigo. Eso pasa cuando se nos ha expulsado desde exterior y nos vamos al interior. Cavamos allí, para que el tiempo pase, y acurrucados: acurrucados vienen a llorar a mi lado.

Llorar, acurrucarse. De esto sé mucho, no lo bastante. No lo suficiente. Sé mucho del mundo que deja a un lado, y lo que no sé. Me lo imagino. (Quiero acurrucarme. O déjame acurrucarme).

Nota Bene.
He recibido mi primer libro dedicado. Muchas, muchas gracias, querida. (Para la parte física digamos que este es el libro número, número redondo por favor, mil. Desde que pude leer, he leído. Continuación: desde que pude ser raro, lo fui….. y aquí vamos a interrumpirle. Me ha dicho que quiere le destripe. Es decir, que lea con las tripas. ¿Acaso hay otra forma?)

14 comentarios en “Desaparecer

  1. También, debería estar allí o allá y no acá pero, Andrés, recuerdo un sentimiento que casi ni recuerdo una emoción. Casi lo alcanzo, ¿soledad en compañía? Asíntota. El secreto del secreto es olvidar.

  2. uyyy….hay abismos que yo prefiero ver desde lejitos y no desde la orilla, eso lo llamo instinto … q carajos.
    Pero hay q saber como es por alla abajo

  3. Oye, Andrés, ¿tú crees que es normal que yo tenga el libro de Mónica sin dedicar viviendo en la misma ciudad y que tú sí lo tengas a miles de kilómetros de aquí? Pues no, no es normal. A ver si hago huelga de brazos caídos algún día y me secuestro para que me ponga un autógrafo…
    Las cartas son algo más que el soporte físico en el que se escriben, tienes razón, son una intención, una declaración. Se definen por lo que cuentas. Las últimas cartas que he recibido también hablan de abandono, pero del mío.
    Abrazos

  4. .
    Noe: hazte esperar, y de rogar.
    .
    Taliano: me gusta mucho la imagen, sí, como una asintota. Es eso, eso, tal cual… tengo que añadir que me gusta estar muriendo. Hay un secreto en las muertes que lo quiero saber, que lo quiero saborear, paladear. Además, aunque duro siguen siendo simulacros. (Soledad en la compañía: como un dedo entre la mano)
    un abrazo,
    .
    Iván: no mirarlo tan de cerca, hay espejos, lentes, vinóculos, etc…
    .
    Alfredo: no, para nada normal. Si es que hasta le puedes llamar por teléfono. ¿Qué ha pasado hermano?
    Y las cartas, necesarisimas, incluso las que uno mismo se escribe. Y del abandono, del morir, del desamor, ahg, qué bueno recibir cartas: yo busco a veces los estads así, la desgracia, la alegria, para poder preguntar, contar, y que me cuenten.

    un fuerte abrazo,
    .
    Francisco: O para dejarlas abiertas, me gusta que el texto salte a la cara. Las desgracias también son las mías.

    abrazos, abrazos, amigo.
    .
    .

  5. Por alusiones… Para Alfredo, por malo malísimo, te pienso escribir ya mismo y antes de que te de tiempo a poner un escalón más te lo firmo.

    Andrés, ¿Qué es eso de hacerme quedar tan mal con el amigo-primo-hermano Alfredo? Te parece bonito…
    Ahora en serio, me alegro mucho de que ya esté en su nuevo hogar.
    Las cartas, es algo que nunca deberíamos permitir que desaparecieran. Yo siempre que puedo sigo escribiendo. Prefiero la tardanza, las pérdidas de mi odiado correos, la espera, a los málditos emails, escritos sin pensar, sin repasar y disparados muchas veces sin saber ni lo que has querido contar.

    Un abrazo, (para los dos)

  6. .
    Mónica: eso, duro con él, jeje, he sido testigo de reuniones pospuestas. (Buena, hasta allá tampoco). Y ya tu libro tiene una nueva casa, puede que se esté mudando mientras se logra que lo traigan, o que venga por sí mismo a las librerías.
    En cuanto a las cartas; me va el email, al día escribo varios: unos serios, otros para reírme, no puedo estar sin la chanza.

    besos con abrazos,
    .
    Cristian: buen sitio tienes, nuestra intermediaria fue Mónica. Un abrazo,
    ..
    .

  7. Siempre es de agradecerse tener con quién acurrucarse. No todos lo entienden. Cuando sabes del mundo que deja a un lado entonces puedes brindar lugar para guarecerse al que lo necesita.

    Un abrazo con beso
    Alba

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