Quiero, pero no puedo

Hay historias que se las debe dejar, porque no se sabe qué hacer con ellas. Es mejor dejar el principio, dejar la historia incabada, incompleta. Como pasa, y nos pasa todos los días. Lo otro: no he podido saber si vale la pena. Yo creo que no, y por eso es mejor compartirla antes que seguir adelante. Quiero, pero no puedo. Quiero seguir, pero no puedo. Me gustaria mucho si se le sigue el rastro: sea en el metro, en la mesa, por la noche, durante la mañana. Si vale o no la pena. (Parece que era sólo una imagen la que había que anotar. El resto lo pierdo). Hay historias que se deben dejar.

Lo que más saltaba a la vista caminando hacia mi antiguo empleo era Menú del Día, Almuerzo Ejecutivo, Sopa del Día. Y aunque por lo general ni la cocinera ni la mesera se lavaban las manos, ha sido el mejor sitio que he conocido para comer fríjoles rojos y picantes. La cosa funciona así: te dejas encandilar por un plato caliente, y bien servido, mientras haces como que trabajas por el adelanto económico de tu país. Para completar haces como que te pasas el jabón por la manos viendo tu reflejo en el espejo baño: el amor está en el aire. Los plátanos te huelen a meada. Y pensar, no puedo imaginar lo que puede ser que te mantengas de fríjoles, y con ellos a tus hijos, y a los que se aprovechan de tus hijos. Come pan. O ten el suficiente estómago para digerir una vaca correosa. ¿Dónde estaba?, estaba apunto de comerme el plato que no gana confianza a primera vista, con el que llenas el estómago, y por el cual tu chef de oficio intenta sacarte algún peso sin envenenarte.
Me he metido en la movida. He estado mirando cómo la dueña sostiene la cuchara a la altura de la nariz de su hijo por la que le darán cinco varas por la tarde. Excelente. Me encanta cuando uno cualquiera, un pendejo como yo, puede hacer y deshacerse en malas aseveraciones. No hace daño. Se me deja pasar como un loco: ya está. Y en la indistinción de hombres, de mujeres, de exterioridades, ver el payaso anunciando el Plato del Día. El como si. Luego te derrumbas en medio de granos de arroz, y te parece que la ineluctable modalidad de lo visible es totalmente absurda: ¿garbanzos verdes? Y mientras dejas al margen lo que parece ser la Entrada del Día al payaso lo han venido a relevar en un carrito lo más de mono. ¿Vendrá ella? ¿Vendrás? Es decir: cuando ves lo que hace el payaso con las servilletas, y vasos desechables, te fijas en el carrito mono que lo ha venido a buscar. Que no es otra cosa que un hombre dentro de una caja. Caja, hombre, caja. Hombre encargado de la cerveza, y de poner los cuadritos debajo de las bebidas de las pompas fúnebres en el negocio de su tiaco, quien en vista de la desesperación de algunos sufridos se ha ideado la manera de que los muertos tengan alguna especie de aventura. Te levantas, miras lo poco pesado de tu bolsillo, y ordenas, con el pesar de la sordera de tu cocinero, una doble orden de sopa. Seguramente quien te atiende mañana estará en la Oferta del Día. Excelente.
Luego bajas. Estás en la calle.
La bazofia me ha vigorizado un poco. Finalizo. Me voy. ¿Adónde irías si yo no te lo digo? Luego la calle. Y ayudándome para no ponerme de acuerdo conmigo mismo ando yendo y viniendo: tomándole el pulso de ser inquietante cuando tengo que callarme. ¿Cuántas cosas más?

Mañana. (Nuevo nombre, nueva caja).

De Vincent Gallo quería poner algo desde hace tanto. Ya era hora: que lo disfruten.
Vincent Gallo – Honey Bunny
http://www.goear.com/files/sst4/5f2a005af6e4b0989c967005d082b70e.mp3″

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6 comentarios en “Quiero, pero no puedo

  1. Yo también quiero un nuevo nombre para mañana.
    Cuánta razón tienes con la epidemia de falta de tiempo, cada vez quiero hacer más cosas y me encuentro que la esfera del reloj sigue siendo del mismo tamaño. He leído hoy un texto, que seguro que te gusta, de Natalie Goldberg en el blog “Pasen y lean”, sobre el tiempo.
    Te dejo la dirección aquí por si tienes un minuto libre para leer:
    http://leomares.blogspot.com/

    Un abrazo.

  2. .
    Alfredo: gracias. Gallo, es mucho gallo. Y me gusta comer a la carta. Prepara el menú. Un abrazo,
    .
    Lucía: gracias. Hoy no he podido, lo haré mañana. De todas maneras así parezca epidemia, o el círculo sea el mismo en el reloj. Mañana puede ser que sí alcancé para hacer un poco más.
    fuerte abrazo,
    ..

  3. Efectivamente hay un momento en que debemos dejar ciertas historias a pesar de que no están concluidas, que tenemos dudas o no tenemos claro si valieron la pena. Se llega a un punto en que no parece haber salida y estamos dando vueltas sobre lo mismo. Así que lo mejor es nuevo nombre y nueva caja.

    Un abrazo

  4. Mi querido amigo,todas las historias lo son.Todas las historias son incompletas.Decía Flaubert que a las historias les ponemos un punto y final porque lo decidimos en un momento determinado,pero no porque se terminen.Las historias no tienen tampoco principio,nosotros sólo podemos atraparlas cuando decidimos empezar algo,pero la historia lleva ya mucho tiempo empezada.Los malos escritores suelen decir que no desean comentar una historia que tiene entremanos por miedo de que le sea arrebatada.Las historia no pertenecen a nadie.El mundo está llena de ellas.Todo depende de como lo cuentes.

    Fuerte abrazo.

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