Decálogo de Autoayuda para Alumnos Intimidados y Desatentos por la Clase de Literatura

Parto de la convicción de que dar libertad para trabajar ofrece la posibilidad de un desarrollo mucho más eficiente para el alumno, que una actitud de represión y de conseguir objetivos cueste lo que cueste. Antes que disciplina, auto-disciplina; antes que regulación, auto-regulación. No es para la escuela sino para la vida.

  1. La ignorancia es un derecho, no una obligación. Olvídese de que usted viene al colegio a aprender algo nuevo. Usted ya lo sabe todo, o casi todo: la literatura exagera algo que usted ya sabe.

  2. No crea en lo que le han dicho: observe por usted mismo, sea usted mismo incluso en las cosas que no le gustan. Pero también olvide. Olvide que viene a «Clase de Literatura», olvide que viene al colegio. Déjese sorprender, sorprenda a los otros con sus ideas. El resto, la historia, los autores, etc., es ante todo un proceso que cada uno hace si lo necesita.

  3. Anteponga la curiosidad, la observación, el asombro, a las clases. El profesor no es un sabe-todo y el alumno un sabe-nada. Hable, hable y hable en clase. Moleste, intimide, exagere; pero no haga desorden, no incomode al que esté hablando, al que quiere estudiar. Se habla para discutir, para sugerir, para armar polémica. Se habla porque uno mismo se encuentra inquieto, porque se quiere saber, porque se quiere decir algo importante, pertinente. Fomente la curiosidad en su amigos.

  4. ¡No sea autista! Dude de lo que le han dicho, no de nada por supuesto. Abra bien los ojos, dude de los que le han dicho que no entiende cómo funciona las cosas. Usted lo sabe, aprenda a seguir su instinto.

  5. Por favor haga preguntas, no importa si cree que es una tontería. No de nada por hecho, sea crítico, más no criticón. Hablar es muy fácil, proponer ya no tanto.

  6. Regla de oro: no deje que los demás, incluído el profesor, sean los que propongan. Proponga siempre, sugiera siempre. No se calle nunca a la hora de proponer.

  7. Haga silencio cuando lo que tiene que decir es una babosada. Cuando crea que su amigo se está pasando de tonto cállelo. Se aprende también de los consejos del amigo, del grupo.

  8. ¡Trabaje!: a escribir se aprende escribiendo. A leer se aprende leyendo. Utilice todo lo que se encuentra a su alcance: internet, los libros, sus amigos, el profesor, las bibliotecas, las películas, la buena música. Su buen criterio. Prepare y aliste su buen criterio para la vida fuera del colegio.

  9. No se preocupe por la calificación, por los puntos o la nota. ¡Pare de sufrir! Escribir es difícil, pero no imposible de lograr. Ante las notas dude, ante las explicaciones dude. Dudar es el mejor criterio, sólo hasta cuando hay que dejar de hacerlo: ese momento en que uno se detiene y empieza a escribir.

  10. Tenga paciencia, relájese, no hay afán alguno. Usted va a clase a interactuar con sus amigos y con el profesor, no para guardar silencio y que lo hagan callar. Usted viene a hablar con el profesor, a interactuar con él. No viene a hablar con un sargento, con un santo, o con un genio. Haga silencio, haga orden cuando usted mismo necesite hacer silencio y orden. Aprenda a disfrutar las clases.

    Una vez entendido, y rezado como un padrenuestro el anterior decálogo, puede que lo que sigue, que es hablar sobre lo que es escribir, sea más interesante, apasionante, y no tan raro, y que no es conmigo, como siempre ha creído. (Sugerencia: complete el anterior decálogo con el propuesto por Lucas Ospina Para Espectadores Intimidados por las Exposiciones de Arte).

14 comentarios en “Decálogo de Autoayuda para Alumnos Intimidados y Desatentos por la Clase de Literatura

  1. Uf, me apunto el decálogo éste. Yo tenía un profesor de latín que el primer día de clase nos puso en la pizarra su “infalible” método de estudio, denominado RASERO. Cada letra era la inicial de una técnica de estudio distinta. Yo aprobé, pero suspendieron tres cuartas partes de la clase. El pobre no se daba cuenta de que el latín es una lengua muerta para casi todo el mundo. Por desgracia.
    Abrazos

  2. Está muy bueno y si se difundiera imagino a muchos maestros bloqueandolo y protestando ante las actitudes subversivas de los afiliados. Toda una revolución en marcha.

    Besos

  3. Dícen que el profesor aparece cuando el alumno está preparado.Bueno,no estoy muy de acuerdo con eso.Si estamos preparados ¿para qué rayos biene el profesor? Muchas veces (no todas)los profesores entorpecen el trayecto vital y necesario de los alumnos.

    Un fuerte abrazo,amigo.

  4. Yo me anoto como alumna en una clase dirigida por la racionalidad y la creatividad en pleno!
    Qué placer y absoluto deleite sería verte en acción!

    Estoy ENORME DE ORGULLO por VOS!
    TE QUIERO MUCHO AMIGO!

  5. Por ahi va la cosa y eso que hasta los estudiantes muchas veces se resisten a aprender de otra forma …y uno a enredarse con ellos.

    Segun malvisto: (lo cito en su propio blog, compadre) aprender es llenarse de prejuicios
    Segun mi version enseñar es señalar, al final siempre ahi los que ven y los que ven otra cosa, o sea mas alla del bien y del mal, como con el asunto de las notas
    y segun Amelie cuando el dedo señala al cielo, el idiota mira el dedo
    Eso es, mas o menos

  6. Lo suscribo, de principio a fin. Su música interna (no solo la letra) me recuerda a un profesor que tuve en mi juventud y que me resultó ‘nutricio’ para mi formación. Yo añadiría otro punto al decálogo: “Dé la oportunidad a su profesor de hacerle aflorar la mucha o poca pasión que sienta por la literatura”
    Un abrazo.

  7. El profesor de literatura; ese gran desconocido.
    No sé yo a los demás, pero el profesor de literatura que dejó mayor y más endeleble huella en mí, cumplía a rajatabla cualquier manido y cinematográfico perfil que sobre esos seres se haya podido confeccionar: encorbatado con pulcritud, cortés y detallista, fumador de pipa,… y finalista, allá por los 80′ del premio Nadal.
    Suscribo, yo también, tu instructivo decálogo.

  8. .
    Alfredo: esto de enseñar… parece que no tiene nada que ver con métodos, con anteriores experiencias, con películas, o con series de televisión. Nada; a veces pareciera que dar clase dependiera del clima. Es algo misterioso. Y estoy contigo con el latín: una desgracia. Un abrazo.
    .
    Marta: creo que además de amigo, el profesor debe ser un pesado, un tipo cargante. Y es en serio. A veces por fastidio se aprende. Gracioso. Un beso.
    .
    Alba: por increíble que parezca los alumnos son muy cuadrculados, casi igual que algunos profes que tuve. Eso me sorprendió bastante. Un abrazo,
    .
    Fernando: muchas gracias, ¿y tú como vas con la novela? Siempre digo que es una lástima esto de no poder leer lo que escriben los amigos y conocidos. Un abrazo,
    .
    Noe: ¿Profesora de…? Gua, y cómo te fue: y ahora cómo te ha ido. Preguntas, preguntas.
    .
    Francisco: eso también creo yo, amigo mío, por eso he intentado dar la clase de otra forma: al principio, o quizá puede acusárseme de negligente, pero realmente pienso, y creo, que los alumnos necesitan hacer lo que quieran, no lo que se les da la gana, que es distinto: mi hipótesis es que a a cierta corresponde cierto peso. Ahí voy, a ver qué pasa. Un fuerte abrazo,
    .
    Sus: ando, ando acomodándome, intentado, haciendo y deshaciendo, no ha sido fácil, pero tampoco imposible. No ha sido fácil porque añun no le tomo el lado que es, el gusto que se vuelve mi gusto. Yo también te quiero, y hace tanto tiempo que no hablamos…
    .
    Iván: uy, sí señor, totalmente de acuerdo. Y hasta mi cita me gusta, y la suya también: eso de señalar va bien. Y el cierre con Amelie: ¿qué se había echado ese día, compadre?
    .
    Juan Domingo: ese otro punto tuyo…. ¡què falta hace! A veces pienso que los alumnos tienen pereza, y ya no más. ¿Pero cómo haría uno para decirles a los estudiantes precisamente eso: apasionénse?.. .
    .
    Nosferatu: cuánto tiempo, Czarina. ¿Cómo va todo?
    .
    Raúl: gracias por la visita. En mi caso nada de perfil alguno: ni griego, ni cinematográfico, ni pipa; en cambio, pienso yo, cortés y detallista. Y lo de finalista: al menos he participado en algunos, quizá luego llegué a hacer algo.
    .
    .

  9. Excelente texto!
    Soy profesora de matemática, pero creo que el texto se aplica de igual manera para mis alumnos.
    Si me permite voy a ponerle a su decálogo el subtítulo “también sirve para la clase de matemática” y lo voy a imprimir para pegar en la puerta de mi oficina.
    Saludos!

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