El Cielo Raso (La Educación es Educarse)

Bajo una fórmula que relaciona la educación con el habla, con el momento inmediato de oír, afirmo que sólo se aprende a través de la conversación. Como si de una declaración de principios se tratase lo anterior afirma la curiosidad de saber si soy capaz de decir algo frente a un tema particular de la educación: ¿de qué van las clases? Para a continuación entrar de lleno en una nueva declaración: pensar es descifrar lo que se siente; educar es conversar sobre lo que se siente. Entendiendo por sentir todo cultivo de la intimidad, del ser propio, y por conversar por iluminar ese sentir.

Niñas y niños, clases y profesores, horarios y descansos, fiestas de fin de año y entrega de calificaciones. ¿Es esto la vida real? Pero ¿qué es la vida ahí fuera, la vida que nos rige y conforma como seres dentro de una red llamada vida social? Lo pregunto para poner sobre la mesa, una mesa que no tiene que ser la de un juzgado, lo siguiente: ¿qué tipo de discurso se precisa para conocer lo que suele hacerse en el colegio: «educar y se educados»? Las comillas conveniente puestas, porque ése es el tema que corre el riesgo de dejar de suceder: el colegio quizá ya no ofrece lo que normalmente creemos su mérito: educar y ser educados. ¿Qué clase de discurso?, porque si el ideal del conocimiento es la visibilidad de aquello que tratamos, ¿qué necesitaríamos desvelar o desocultar en la educación? ¿Qué se necesitaría decir de nuevo que hasta ahora no hubiese aparecido? Como si existiera una esencia constitutiva que dirige y planea las apariencias y nosotros fuéramos víctimas o bien ejecutores de ellas. ¿Qué necesitarímos saber de la educación? Nueva pregunta en este corto párrafo. Quizá lo primero para decir de la educación es que es el espacio de las preguntas, el espacio donde preguntarse es lo real, lo que pasa cotidianamente. Este es un supuesto, claro está, porque la educación podría asemejarse en lo que tiene de vida real: que no se suelen escuchar demasiadas preguntas y la curiosidad por saber algo estaría dirigido por un resultado puesto en calificaciones. Tal y como sucede en el mundo cotidiano: es bueno lo que es útil, deficiente lo innecesario. Esta actitud la encuentro molesta. Por naturaleza son las notas las que rigen la educación: lo común es hablar de que al niño le va mal porque tiene malos resultados. ¿Y el resto? ¿De lo que no se habla no existe? Se podría preguntar qué clase de existencia es la que entregan los números. Lo primero que se dice de los números es que sirven para medir algo: ¿qué mediríamos cuando tratamos con niños y niñas? Importa la pregunta, pero no el número de preguntas. Importa el camino, tanto como la meta. Quisiera olvidarme de conocer o de ver algo. Me conformaré con acercarme, con aproximarme al tema, con dar mi parecer, lo que sería una clase de discusión en un salón de clases y este artículo por tanto deberá llevar nombre propio: es el convencimiento y las experiencias de uno solo. De cualquiera.

¿Qué tipo de discurso se necesitaría para hablar de la educación? El convencimiento de que la teatralidad es su elemento indispensable. No somos lo que pensamos, somos lo que demostramos a través de los actos, y pretender ponerlo todo a la vista no conduce necesariamente a conocernos y a conocer mejor. ¿Qué significaría decir que las cosas son lo que son y que el estado de cosas llamado mundo es lo que hay de lo que hay? No hay principio o fin, no hay apariencia y esencia, no hay engaño o ideas sobre la pared de una caverna en espera de la aplicación correcta del conocimiento para ser mostradas. Se diría, en primera instancia, que en educación no se trata de medir o de ver. Se trata de escuchar; como si la cuerda que agita los días del colegio debiese ser adecuadamente pulsada, y escribir sobre ello fuera una tarea equivalente a escuchar una melodía. Escribir ahora sería la reseña de un concierto. Tiene sentido, claro está, continuar hablando de interioridad o de cualquier otra categoría semejante, pero identidad, para efectos de reseña musical, es aquella manera que tenemos de hablar en primera persona en cualesquiera situaciones y momentos. Como si fuéramos actores antes que personas. De allí la importancia del nombre propio, porque no llega a manifestar más que las diversas estructuras y expectativas de una persona cualquiera: la forma en que construye su deseo y concibe la muerte. Nuestro mundo es un mundo de artificios, de invenciones, por lo que la verdad no es algo dado sino producido. No hay esencia a desvelar, sino identidad a construir en la que hay sujetos y discursos que se exponen: su hablar es una apuesta en el gran escenario de la vida social.

Exponer, exponerse, tanto en la palabra, como exponerse a correr un riesgo. Una persona y su discurso: mi convicción es que debemos reestablecer y defender el derecho a ser actores, esto es, tener la voluntad de protagonizar la propia existencia. Si nos dedicáramos confiadamente, si tomáramos el riesgo de descubrir lo que somos en el mundo inmediatamente dejarían de existir los directores o guionistas, cada uno sería dueño de su actuar. Es por ello que descubrir privadamente una identidad personal, así como el hecho de un destino personal, es un fuerza política de grandes proporciones.

La función continúa. Insistir en la necesidad de la teatralidad es lo que llamaría una dificultad necesaria. Así se forma. Nos formamos.

+

Continúa a la vuelta

4 comentarios en “El Cielo Raso (La Educación es Educarse)

  1. Hola, cuánto tiempo, vuelvo de visita. A mí también me suele dar por reflexionar sobre “la” vida y “mi” vida, pero no llego a ninguna conclusión jamás.
    Sigo soñando con Bogotá.

  2. Todos sabemos que esto es un gigantesco e interminable teatro; pero la posición de cada uno es tan distinta que queda desvirtuado, destorsionado.
    Ese derecho a ser actores propios (Es una imagen magnífica) debería ser el objetivo, la obsesión de cada uno.
    Me alegro de poder estar de nuevo por aquí.
    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s