Botón

El problema de la objetividad es contrarrestar nuestras propias parcialidades.


A –

clavo es un dedo

clavo es un dedo

clavo es un dedo

clavo es otra manera de decir lobo


Si las paredes hablasen

1 – Era el tiempo en que Botón salia a recorrer el mundo. (NOCHE. Lámparas, velas, sombras, cortinas corridas).

2 – (Pies, caminar, ojos, manos). Botón salía de noche porque le gustaba la luna, le gustaban las sombras.

3 – Recorriendo el mundo de noche sentía que era libre, y pensaba que era él muy pequeño y el mundo demasiado grande.

4 – Pensaba que era pequeño, y el mundo grande, porque al mirar en el suelo, además de sus pies y sus zapatos, veía su sombra. Que era mayor que él.

5 – Y sentía miedo, y corría, y corría, y corría. Y corriendo se alejaba de su casa. Y corriendo a veces se tropezaba y caía. Caer. (Rodillas, sangre en las rodillas, mejillas sucias, llanto, llanto. Dolor).

6 – Botón estaba solo. Pensaba que no tenía madre, padre, hermanos vecinos, amigos. Botón creía que era el último sobreviviente de la tierra. Adelante estaban las mesas llenas de comida, de juguetes, de golosinas. Adelante también estaba el desierto.

7 – Por eso Botón abría, y abría, y abría, y abría sus ojos por si en algún rincón y en algún momento se asomaba alguien a quien llamar amigo. Tenderle la mano. Pedirle prestados juguetes. Pero no veía a nadie. (Botón de pie, mirando, mirando a lo lejos).

8 – Botón era libre de ir donde quisiera, hacer lo que quisiera. Porque era libre.

9 – Él quería ver, salir de su casa y divertirse. Aunque no sabía cómo. Nadie le tenía la cuerda para saltar, nadie estaba al otro extremo para devolver la pelota. Nadie hacia de portero para impedir el gol.

10 – Botón recorría el mundo sabiendo de antemano que nada ni a nadie iba a encontrar. Puede decirse que Botón no salía nunca de su casa, de las cuatro paredes de su casa, porque siempre veía lo mismo. No se sale de la casa, si de antemano ya se sabe lo que se va a encontrar.

11 – Cierta vez que estaba en el campo, donde había dibujos de vacas, pero no vacas, dibujos de elefantes, pero no elefantes, sintió que el mundo era un sitio extraño que nada le podía enseñar, pues a nadie le interesaría que estuvieras rodando libre por el campo si a nadie le podría dar envidia. Nadie estaría ahí para tomarte fotos, colgarlas en sitios, en paredes donde se escriba con amor, y ponerles tu nombre. Botón.

12 – Por eso el mundo era más bien gris, gris, gris, y Botón prefería quedarse en un rincón acurrucado. Y llorar. Porque había miedo, porque no había leche caliente, porque no había nada parecido a lo que llamar madre.

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13- Pero estando en un rincón vino algo. Era peludo, de colmillos largos, de hocico negro, de patas largas, de orejas largas, y respondía al nombre de «Lobo Malo de Los cuentos».

14 – Esta es la situación:

Botón es el personaje de esta historia. Botón espera que alguien venga a consolarlo, porque el mundo es grande, él es pequeño y está solo. Está solo, acurrucado en un rincón. Es de noche, no hay sol por tanto, sólo la la luz de las lámparas.

15 – Aparece entonces un ser un poco raro que responde al nombre de «Lobo Malo de Los cuentos». No es como él, en nada se parece a él. Tiene el color de piel distinta, habla en otro idioma, tiene otras costumbres. Pero es la única persona que ha visto en su vida, es la única persona además de él.

16 – Cuando el «Lobo Malo De Los Cuentos» abre los ojos, hay inquietud, hay miedo. También curiosidad. A Botón se le va el sueño. Y ya no puede descansar. Hay miedo, hay inquietud porque no se sabe lo que pueda pasar. Tal vez tenga hambre.

17 – Este extraño es su única compañía.

18 – Al abrir la boca larga, de colmillos largos, y de lengua roja y larga, Botón pensó que ése era su final. Cerró lo ojos, y pensó en algo más grande que él. Quería sentirse como una pequeña parte dentro de una más grande. Quería sentirse unido a algo. Pero ocurrió algo muy pequeño, tan pequeño, que si Botón no hubiera estado pensando en esto de las partes pequeñas partes nunca lo habría visto. Aunque más grande, y de colores y costumbres distintas, Lobo se parecía a él. Botón era un pequeño lobo malo de cuentos. Y esto era así,

19 – Porque Botón era el dedo meñique de la mano y nunca estaba solo, aunque podía decirse que vivía en su propia casa. Y el «Lobo Malo De Los Cuentos» era la línea de la mano que está ahí para que no olvidemos que somos más pequeños que el mundo, pero que el mundo está en nuestra mano para recorrerlo. Ahí estaba la raya, estaba Lobo, y Botón era una pequeña parte dentro de otra pequeña parte dentro de otra pequeña parte.

20 – Era el momento y el lugar en que Botón volvía a su casa, y estando con los suyos, su padre, su madre, le gustaba escuchar cuentos. Como éste.


2 comentarios en “Botón

  1. Botón, mi niño…todos los miedos nos alcanzan…hay que vivirlos… sentirlos..padecerlos…desde el alma,la esencia, el espiritu y las visceras… Por eso la vida debe soñarse en absoluta libertad del ser y del sentir…para latir..para vibrar… para existir y trascender.

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