Carta a los (nuevos ) maestros

Bastaría reflexionar por un momento sobre la posibilidad del diálogo, la buena voluntad, el libre y respetuoso empleo de la palabra, para establecer que lejos de producirse llega a fluir desbordándose sin que el otro llegue a comprender cabalmente lo que pensamos y decimos: y es por esto que lejos de mejorar nuestras relaciones con los demás parece fundirse en el estado en que simplemente aceptamos un pensamiento ajeno porque quien lo dijo nos cae bien.

Mi primera idea es que el diálogo conlleva superar las palabras.

Comunicarse es muy importante; cada uno lo hace a diario tratando de transmitir aquellos valores que cree necesarios. Si ahora les escribo es porque sé por experiencia que para llegar a ser más eficientes en la solución de problemas se hace necesario llevar cierto protocolo; entendiendo por protocolo la palabra escrita.

Con los niños y niñas de mi salón suelo emplear el mismo sistema: les hablo, pero también les escribo, diciéndoles de antemano que lo que espero es que luego cada uno en casa lea el correo y simplemente tomen de él lo que consideren necesario. La invitación también es para ustedes.

Si somos consecuentes con la filosofía y el PEI del colegio, sitio en el que trabajamos, pero al cual también nos gusta ir, no debemos perder de vista lo que es la dirección que toma cada acción y pensamiento desde que somos parte de él, esto es, el sentido de lo que hacemos, y lo que hacemos es educar, dentro del mundo que vivimos.

Digo ´sentido´ como podría decir ´dirección´, incluso ´elección´, porque personalmente soy consciente del valor que se debería dar a estar en el salón con niños y niñas de determinada edad. Quiero decir: diferencio entre un profesor que «transvasa conocimientos», a otro que que se encuentra al servicio de una promoción o visión humana.

En ello coincidimos como coincide el Colegio desde su lema: no es para la escuela sino para la vida. ¿Acaso el Colegio no nos recomienda esa flexibilidad para con nuestros niños: lo importante no sería la determinada enseñanza de una materia, cuanto el sentido personal y social que podemos transmitir como profesores?

Desde que soy profesor, y debo añadir, que es éste mi primer colegio, como añado que me encanta esta profesión en lo que tiene de, por llamarla así, narración humana de lo que es importante para mí, confieso que lo más atrayente y lo que es verdaderamente un tesoro por disfrutar, es la dirección de grupo, y las conversaciones de pasillo, por llamarlas de alguna forma. Sin esto último creo que no sería posible entender al colegio y, sobre todo, lo que es el funcionamiento de una Etapa. En este caso: la tres. Creo yo que sin tener en cuenta la edad, el momento que atraviesan nuestros niños difícilmente penetraremos en el por qué de sus acciones. Es mi segunda idea: sin tener en la cabeza la edad a la que pertenecen los niños y niñas de la Etapa Tres difícilmente penetraremos en sus acciones.

Quizá esto último es lo que no se deba perder de vista en el momento en que como profesores nos reunimos. La edad y lo que representa. Los conflictos.

Me gusta debatir, porque en modo alguno me considero un indiferente, me gusta pertenecer a algo: y en este momento pertenezco al colegio, a la Etapa Tres, y a mi curso: 7B. Ello hace que en ocasiones actúe con vehemencia y que me equivoque. Pero lo que no se debe perder de vista, creo yo, es que educar es una misión: la pequeña misión de cambiar la actividad humana a través de las clases. Lo demás, dictar cualquier cosa, me parece que es redundante si olvidamos que nos referimos a personas cuando hablamos de estudiantes.

Este correo: lo quería y necesitaba decir, para que esta confesión o correo, como lo quieran tomar, funcione para algo. Así sea para recibir un mensaje que no sea un reenviado, sino algo escrito por alguien.

Hasta entonces,

5 comentarios en “Carta a los (nuevos ) maestros

  1. De acuerdo…el dialogo trasciende los sentidos, se da desde el espiritu, desde la esencia…En eso precisamente consiste la educación…en permitir que los sentimientos se comuniquen, cohabiten e invadan todos los espacios de nuestra vida personal y de grupo.

  2. .
    Rául: muchas grcias por la visita. Hay una cosa que se me hace difícil: no estoy seguro de que adore procrear… en cambio adoro educar, formar. Estar en un salón de clases.
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    Trapamusa: muchísimas gracias por todos los comentarios. Eso ayuda, en serio, porque es como si lo que aquí que queda no quedara solo, o abandonado, si no que fuera ecsrito para alguien, así ese alguien no lo conozca. Nunca le llegue a conocer la cara. Aunque a veces, como en tú caso, sería muy bueno tener una dirección, o un teléfono para hablar un rato. Ahora tomo el café sin dulce. Que estés bien.
    .
    .
    .

  3. .
    Alfredo: el colegio es un pequeño espejo del propio mundo. Por eso creo yo que se hace necesario persistir en la iluminación, en la guía. Si hay personas que pueden abrirnos y darnos un poco menos oscuro el mundo, que sean bienvenidas.

    Un abrazo,
    .
    ..

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